Cuaderno 5

(Abril – Noviembre del 91)

Las Fronteras

Según F. Barth (Los grupos étnicos y sus fronteras):  donde existen dos o más grupos étnicos en contacto, sus adaptaciones pueden adoptar las siguientes formas:

1 Pueden ocupar nichos claramente distintos en el medio cultural y hallarse en una competencia mínima respecto a los recursos naturales…

2 Pueden monopolizar territorios separados en cuyo caso se hallarán en franca competencia por  los recursos y su articulación provocará pugnas políticas a lo largo de sus fronteras, y también posiblemente en otros sectores…

3 Pueden darse bienes y servicios de importancia los unos a los otros, esto es, ocuparan nichos recíprocos y por tanto diferentes, pero en íntima interdependencia.

Estas son situaciones estables pero es muy común encontrar una cuarta forma principal: cuando dos o más grupos entremezclado compiten, al menos parcialmente en un mismo nicho. Es de esperar que con el tiempo un grupo desplace al otro, o que se desarrolle una adaptación que origine una interdependencia y una complementariedad en aumento.

Un ejemplo de ésta cuarta posibilidad  se me ocurre en lo apuntado por E. Balcells  (Resumen fisiográfico del Alto Aragón Occidental, Primer Congreso Español de Antropología) sobre los pirenaicos occidentales:

Todo lo que hoy se conoce invita a pensar que el complejo racial pirenaico-occidental estaba bien adaptado a su residencia boscosa; pero que dicha adaptación a territorios de planicaducifolios debía venir acompañada en situación completa, con altitudes no rebasando la montaña media; tales condiciones quedarían realizadas en el extremo occidental de nuestra cadena y en su entronque con los Montes Cántabros, y para la explotación del referido paisaje, habría dispuesto de ganado adecuado al mismo y hallando ciertas fórmulas de tipo intensivo que le permitieran vivir de sus productos (ovino lacho) (…)

El problema era muy otro en la vertiente meridional; los valles quedaban altos y el submediterráneo ofrecía recursos pobres y era necesario un nomadeo lejano hacia el Ebro, sobre todo en épocas de escasez. La cuenca mediterráneo-continental del Ebro, estaba además ocupada por otro tipo racial, el mediterráneo, que también presionaba en dirección contraria. Adaptado éste a un tipo muy distinto de explotación del paisaje: producción primaria de tipo agrario acompañada de un complemento de un complemento de productos secundarios, bien adaptados a la aridez. La construcción de castros señoreando comarcas agrarias, con la penetración del cristianismo, le permitía una actitud defensiva contra el nómada pirenaico-occidental. Este último logró el dominio del paisaje, con el auxilio de ecúmenes allende crestas, produciéndose una retirada de mediterráneos faltos de suficiente demografía. Cabe no obstante imaginar que la “cultura del queso”, de los pirenaico occidentales requería cierta estabilidad, de forma que étnicamente había cierta inferioridad de condiciones al separarse de los bosques y separarse al nomadismo a larga distancia.

La invasión árabe y sus secuelas, acompañada de sucesivas olas migratorias de mediterránidos ocupando el espacio extensivo perdido y abriéndolo a la agricultura, iba a producir un cambio en la situación. Cabe intuir un retroceso en el Alto Aragón occidental sucesivo de los ecúmenes pirenaico occidentales a medida del incremento de la aridez; la pura especulación permite intuir ciertas causas, tanto congénitas de los pirenaico occidentales, mal preparados en todos los sentidos para la hibridación, como en una serie de influencias de tipo étnico y peristático como las derivadas de la alimentación. El retroceso no obstante podría venir acompañado de otro aspecto importante, la organización del estado aragonés imponía la incorporación y la ayuda de toda suerte de recursos y pueblos; la todavía frágil economía impusouna convivencia; el pirenaico occidental se adapta a las nuevas circunstancias y reorienta el negocio hacia la carne con otros materiales (oveja aragonesa) y sistematiza  la tecnología trashumante inversa, que conoce durante la edad moderna y contemporánea, rasgos de singular esplendor en los valles occidentales de Hecho a Salazar.

Esta cuarta posibilidad típica de situaciones inestables es la que debió darse en nuestra zona en la época de la conquista cristiana. Según Rubio Lapaz (Aspectos de un señorío navarro en tierras granadinas, siglos XV-XVI):

Tras la Reconquista queda la zona de Huéscar como señorío de Lerín, como ya muy bien sabemos, viniendo con éste personaje multitud de seguidores que se convierten en uno de los primeros repobladores cristianos de la zona.  Tendrán que convivir con la sociedad preexistente de origen musulmán, estableciéndose un momento difícil ya que los roces entre una etnia y otra eran constantes, pues los inmigrantes, a pesar de su penuria económica, tendrán una clara conciencia de superioridad sobre el elemento andalusí o islámico, ya que ellos fueron los vencedores, sumándose también la obligación de bautizarse a partir de los sucesos de 1500.

Con el tiempo se producirían los dos aspectos enunciados en la cuarta posibilidad enunciada por Barth en sistemas inestables, el desplazamiento (expulsión de los moriscos) y también cierta adaptación con interdependencia y complementariedad en aumento de los dos grupos: repobladores y minoría morisca.

Dice F. Hoffet en Psychanalyse de l’Alsace que el alsaciano es un ser doble que alía a una afectividad germánica una sensibilidad francesa. Y añade:

Más frecuentemente el alsaciano habla un dialecto alemán, canta canciones alemanas, reza y se enfada como los alemanes pero se viste y amuebla como los franceses, critica como los franceses, ríe como los franceses y se burla como los franceses de los alemanes.

Dejando a un lado lo que puedan tener dicho tipo de descripciones de generalizador y superficial suele ser lugar común el atribuir  a las gentes fronterizas una tendencia a ser más complejas y veteadas, a la “doble personalidad”, por ese navegar entre dos o más aguas que otras gentes más centradas en un marco territorial.

Salvador de Madariaga en Retrato de Europa con respecto a los franceses y alemanes escribe:

Al Este los alemanes, pueblo en el que el hábito de vida ha sido durante mucho tiempo el de las tribus nómadas y que tienden por consiguiente a considerar la vida como un flujo imperceptible y se rebelan a dejarse aprisionar por moldes claros y precisos (…)

Al oeste los franceses pueblo siempre presto a dar a su vida formas concretas y precisas, si bien los acontecimientos los más insignificantes de la vida cotidiana tienen sus modelos (…)

El duelo germano-francés traduce la oposición entre el metal fundido y el molde prefabricado, entre el río que corre y los diques de hormigón armado.

Su sentido de flujo lleva a los alemanes a modificarse sin parar. Su sentido de la forma hace tomar horror al cambio a los franceses (…)

Los alemanes por tanto parecen estar siempre al comienzo de su historia mientras que los franceses son como un pueblo que hubiera acabado de civilizarse.

Sin embargo Jean Loup (Pasteurs et agriculteurs valaisans) describe a los montañeses valaisanos de habla alemana como más conservadores que sus paisanos bajovalaisanos de habla francesa. Aunque aquí puede intervenir más bien la dicotomía montaña-valle, pues es conocido el lugar común de describir a las gentes montañesas como conservadoras posiblemente debido a la dificultad de su medio físico y a lo precario del equilibrio adaptativo conseguido en él, lo que haría más incierto el experimentar con estrategias nuevas.

Según dicho geógrafo los montañeses germánicos de ésta región suiza son más frugales en las comidas que sus paisanos francos y beben menos vino que éstos. Por los años sesenta solían comer panes, quesos y sopas principalmente. Se opusieron a la construcción de carreteras más allá de St. Niklaus en el Valle de Zermatt y en el Turtmantal. Son fervientes católicos y hay muchas vocaciones religiosas. También se ven gran cantidad de capillas, oratorios y cruces por sus campos. Los bajovalaisanos francos les reprochan su religiosidad excesiva. Son austeros en el vestir y las mujeres solían hasta no hace mucho utilizar su vestido tradicional. Añade que son reticentes a la modernización, poco exigentes en el plano material y apunta otras características igualmente algo subjetivas como que nota “Elevación Moral”, cohesión, buen humor y amistad. De nuevo el mito del buen salvaje o del montañés sano.

Llama de todos modos la atención el expansionismo germano, que puede ser relacionado con lo que apuntaba Madariaga sobre el sentido de flujo y tribu de los alemanes, que no tiene el menor reparo para saltar barreras orográficas y pasar a la otra vertiente alpina, ya sea en el Valais, en el Valle de Aosta o en el Alto Adigio.

Precisamente el Valle de Aosta es otro enclave, allí se habla francés en tierra italiana A Gorret hijo del valle escribirá en el s. XIX: si mi lengua es francesa mi cabeza y mi corazón son italianos. De nuevo el mito de la “doble personalidad”.

B. Janin, geógrafo francés en una obra sobre dicho valle señala: jamás un valdotano entre los más amigos de Francia hubiera tenido la idea de decirme que él era francés.

El conocido psicólogo precursor del conductismo Watson decía denme unos chicos bien criados y haré de ellos lo que yo quiera, uno abogado, otro médico, otro pianista etc… Afirmación que se nos antoja de muy corto alcance, pero es indudable que algo hay de cierto en ello. Y es que el papel de la educación es fundamental y ésta por intereses de estado puede tender a difuminar las influencias culturales interterritoriales que son un legado que no tiene porque ser desestimado. Pues no existen pueblos puros y todos somos hijos de múltiples mestizajes.

El bilingüismo, “la falta de sentimientos nacionales” en la población, los tipos mixtos de cultura y vivienda, islotes culturales etc.. caracterizan a los territorios de transición.

R. Kaindl en 1917 realizó un estudio pionero que establecía la frontera cultural entre la Europa central y oriental, teniendo en cuenta la extensión territorial de idiomas, religiones, tipos de casa, derecho consuetudinario, calendarios…

Estudios por otro lado siempre en peligro de ser utilizados con intereses políticos como bien sabemos ocurrió en la segunda guerra mundial y la doctrina alemana de la Geopolitik y el espacio vital.

Vieja de invierno

La vieja de invierno con su cresta de gallo,

llama a las puertas al atardecer.

Hola madama, hola don resoplón.

Entre la casa grande y el parador

vigilan el perro y el tejedor.

La vieja de invierno con su palo,

el militar y su caballo.

Allí hay un pasillo soleado

con vitrinas llenas de libros viejos.

Ahí no entran los ciegos,

ahí cantan los pájaros.

Vieja de invierno dí porqué senderos

hacen falta los zapatos.

Calle arriba andan los cántaros

bajo las nogueras huyendo del sol

Cuando pases por allí corta unos cardos

donde se cruzan los caminos

y bailan los helechos.

Vieja de invierno tú conoces los efectos de ese paisaje

El río se calla cuando suena ese acorde

No hay horas, no suenan las campanas en la población

Cuando todo buye rápido a tu alrededor

y hay demasiada información

Vieja de invierno tú conoces lo que sucede.

Las tardes se alargan mucho

y empiezan a caer los primeros aguaceros.

El tío terco vende mucho

y luego llega tarde a la tertulia

Allí en la bodega fresca donde el

brillo rezuma carne.

Sí la vieja sabe lo que acontece

Bidones llenos de sopa de sobre

derraman olores a piensos junto a la cortina,

cerca de donde rumian los hombres colmeneros.

Voy al ayuntamiento a reclamar lo que es mío.

Tipo fino arregla tu traje.

Mandilón date una vuelta al sol

Vieja de invierno tu conoces lo que significan esas decisiones.

Las máquinas y el neotribalismo

Dice J. Javier Ramos Ahedo en un escrito sobre la cultura de las máquinas (Los fenómenos actuales de desculturación a la luz de la etnopsiquiatría, la cultura de las máquinas. Actas de las III Jornadas de Etnología de Castilla – La Mancha.):

Estas nuevas máquinas, el televisor, el coche, el vídeo, el microordenador, han perdido, o quizás nacieron sin él, su sentido cultural para convertirse en objetos desculturados, utilizados con fines antagónicos a los mejores valores de la raza humana: la individualidad, la libertad personal, la comunicación afectiva, la alegría o la capacidad de asombro y de sorpresa – tan necesaria para el investigador – , tienen cada vez menos cabida en la vida del hombre urbano moderno. No es de extrañar, a la luz de éstas consideraciones, que el etnólogo sensible se refugie en lo costumbrista, en lo rural, en lo que aún conserva con más fuerza un pleno sentido cultural (…)

Y añade: esa liberación, esa terapéutica colectiva, esa reacción frente a la desculturización, frente a la colonización cultural y frente a lo esquizoide se está dando ya en nuestra sociedad, lo que como título de la etnopsiquiatria, se denomina las voces de la imaginación colectiva, en forma de movimientos mesiánicos, revolucionarios o nacionalistas, movimientos ecologistas de vuelta a la Naturaleza, de buscar energías alternativas. Lo que para un etnólogo enquistado en su propia subjetividad cultural es un comportamiento a-n-o-r-m-a-l surge a la luz de la Etnopsiquiatria como manifestación colectiva terapéutica (…)

Hace poco pude ver en un documental televisivo, algo relativamente sorprendente ¡neotribalismo en Gran Bretaña!, supongo que como reacción precisamente al hecho de que es ese un país con una de las realidades más urbanas del mundo. Se trata de un grupo de jóvenes que han decidido vivir de acuerdo a las más rancias tradiciones celtas, en contacto con la madre tierra, como los pieles rojas.

Ahora recuerdo también a Mascarita, personaje de la novela “El hablador” del escritor peruano Vargas Llosa, que después de estudiar etnología, acaba su peripecia personal como transmisor oral de una tribu indígena amazónica, como “hablador”, extraña figura de la tradición machinguenga, medio sabio y medio chamán.

En la obra del escritor Vargas Llosa se refleja mucho esta dicotomía entre tradición y progreso y escribe: Contra lo que cabría suponer, entre los beneficiarios más directos de la entronización del espíritu crítico y la libertad de pensamiento, se hallan quienes han hecho la más implacable oposición intelectual al desarrollo de las sociedades abiertas, postulando bajo máscaras y con argumentos diversos el retorno al mundo mágico y primitivo de los entes gregarios, felices e irresponsables, que en vez de seres soberanos serían instrumentos de fuerzas ciegas e impersonales, conductoras de la marcha de la historia.

Vargas Llosa pone al descubierto las grandes contradicciones de la América Latina. La lucha contra un modelo totalitario esconde estructuras de pensamiento similares o peores al modelo que pretende sustituir, a menudo. Por tanto ese sería el gran peligro en que incurren los movimientos de reacción ante el sistema actual tecno-capitalista de que hablaba Ramos Ahedo, caer en el fundamentalismo, dogmatismo y maniqueísmo de que conocemos buenos ejemplos en la actualidad.

Esa es una de los problemas más importantes de nuestro tiempo, qué entendemos por verdadero progreso. ¿El sistema tacheriano que defiende Vargas Llosa es progreso? ¿Conseguir una sociedad liberal de propietarios autoresponsables como individuos “independientes”? ¿Y la esclavitud que impone la máquina, o la persecución a toda costa del confort?

Por otro lado, aunque puedan atraernos algunos aspectos de la tribu sobre todo estéticos, no por ello hay que ingenuamente idealizarla. Se han realizado avances con la ayuda de la ciencia que son progresos en el pleno sentido de la palabra. Otros no lo son tales, incluso si se emplean con buenas intenciones. Es un difícil equilibrio, en el que entraría, el principio de rectificación de Popper, de que habla Vargas Llosa.

Los etnólogos han demostrado que las bandas de cazadores emplean unas tres horas de media en conseguir su sustento. Según una lectura reciente, sería por pereza, por lo que el hombre se hizo agricultor, para no tener que estar cambiando continuamente de hábitat. Pero a cambio de trabajar unas horas más al día. El problema es cuanto se está dispuesto a dar para asegurarse un mayor confort. Pues los inconvenientes está claro que pueden sobrepasar las posibles ventajas.

¿Qué se entiende por conseguir “un mayor nivel de vida”? ¿Es imprescindible para lograr ello desligarse cada vez más de la naturaleza? Es posible que el propio desarrollo económico, pueda corregir los desajustes producidos a éste respecto?

Son preguntas nada nuevas. Ahí debería empezar la libertad del individuo en una sociedad abierta, en el derecho a la divergencia y a su articulación junto a otras opciones. Yo no me fío de los racionalizadores de la política del bienestar. También es cierto que es en las sociedades desarrolladas donde hay más conciencia ante estos problemas. Respuestas individuales.

Más tradición oral del Río de Baza:

El cuento del Rau Rau

Una muchacha iba a lavar a la fuente, y su madre le dijo, no vayas que te pilla el Rau Rau. La muchacha no hizo caso de las advertencias de la madre y se fue a lavar. Allí la atrapó el Rau Rau y la metió en un morral, cerrándolo muy bien.

Llega el Rau Rau a un cortijo y le dice a sus moradores:

– ¿Qué me dais por oír cantar al zurroncico?.

  •  Aquí tienes una perra gorda, le contestaron.

Entonces añadió el Rau Rau:

– Canta que si no te doy con la tranca.

Y entonces se oyó desde dentro del morral:

Los tres anillitos madre

que en el pilar me dejé

y me pilló el Rau Rau

y en el zurrón cantaré

En otra ocasión llegó el Rau Rau a otro cortijo y colgó el zurroncico en la pared y salió para resolver unos asuntos, dejando el zurrón allí. Los cortijeros sintieron curiosidad por ver lo que llevaban dentro del zurroncico y al abrirlo se encontraron con la niña. Entonces la liberaron y se cagaron todos en el morral, dejándolo colgado donde estaba. Llegó el Rau Rau, una vez rematado su negocio. Tentó  el zurroncico y vió que pesaba. Entonces se lo cuelga y se marcha de allí.

Llega a otra población, pide dinero y grita de nuevo:

  • Canta que si no te doy con la tranca.

Entonces como vio que no respondía, golpeó el morral, reventándolo. Y todos los que había presentes los llenó de mierda. Estos en respuesta le dieron tal paliza que lo mataron. Mientras que la niña fue criada por los cortijeros que la liberaron.

(Esta historia la contaba Ana Bautista Carricondo ya siendo anciana en torno al cambio del siglo pasado en el Río. Aunque ella procedía de Aspilla -Los Vélez-. Sabía muchos otros cuentos como aquellos otros que hablaban de pájaros pardillos.)

Viviendas

Hasta no hace mucho cada región y cada comarca conservaban sus propias características en cuanto al tipo de vivienda de sus habitantes y sus peculiares técnicas de construcción, de acuerdo con las variables medioambientales y climáticas de cada zona.

Existen por tanto múltiples modelos de vivienda tradicional, con una enorme variación en sus características desde las más simples a las más sofisticadas. Entre las primeras podríamos señalar los tipis de los indios de Norte América una buena adaptación  al modo de vida nómada de esta etnia, con buenos logros funcionales y estéticos.

Personalmente encuentro la casa altoaragonesa, por ejemplo el modelo del pueblo de Vió fotografiado por Krüger en su obra sobre los Pirineos muy interesante desde esta perspectiva. Aliando la rusticidad en su perfecto entramado pétreo con la armonía de las formas. Y todo ello en un desarbolado rellano a las puertas del caos de formas de los cañones del Parque de Ordesa. Son construcciones que tienen el sello de la arquitectura románica, sobre todo visible en las iglesias.

En ésta área me llama también la atención, mirando la obra de Krüger, la tipología del Val d’Aneu en el Pallars catalán.  Son casas con grandes e inclinados tejados y amplias y abiertas balconadas al sol. Tienen una fisonomía muy alpina. Parece ser que allí se está constituyendo en la actualidad un ecomuseo.

Otra tipología ibérica por antonomasia es la del caserío vasco. Se integra perfectamente en el verde paisaje de aquel país y se ha convertido en icono paradigmático de una antiquísima cultura.  

Otros buenos ejemplos de arquitectura montañesa los tenemos en el Schali del Oberland bernés suizo. Es la casa que ha popularizado mundialmente el modelo del chalet suizo, grande y sofisticada, como la casa engandinesa en el mismo país.

Las casas subterráneas tienen ventajas en aquellas zonas con climas extremos. Ya sea en el frío norte, como en el caluroso sur. La tierra como regulador térmico, como una capa más de piel para el hombre. En el norte esto lo encontramos por ejemplo en la zona escandinava donde los techos aparecen cubiertos de crecida hierba o las semienterradas de los pueblos indígenas siberianos.

El hábitat troglodita tiene también ventajas en los climas semidesérticos y calurosos de Australia o Estados Unidos, por ejemplo. Allí están siendo reivindicadas por éste aspecto de compensatorio térmica y también estéticamente.

En la zona noreste de la provincia de Granada, sabemos que son frescas en verano y se mantienen caldeadas en los fríos inviernos. Pueden tener la desventaja de las condiciones higiénico sanitarias, la ventilación…  Pero éstos déficits son subsanables con creatividad.  

En éstas zonas las están potenciando población extranjera residente allí que las tienen como vivienda alternativa y de recreo. Y es que la sensación, el contraste tiene que ser fuerte para los no habituados.

En Guadix se ha inaugurado hace poco una cueva museo con todas sus características tradicionales en cuanto a dependencias, mobiliario y demás. Y es que Guadix es la población troglodita por excelencia.

Prosiguiendo con más tipologías paisanas, destacaría así mismo, la alpujarreña típica, tan emparentadas a otros modelos mediterráneos como las del Atlas marroquí. Si bien por fotografías vistas, en estás últimas zonas la ausencia de encalado las sumerge aún más en el entorno.

Dice Caro Baroja a propósito de ciudades del mediterráneo español como Valencia y Murcia:

El paisaje de Valencia que me era familiar desde hace tiempo, me parecía que se iba achabacanando por la acción del hombre, ya desde la mitad del siglo XIX.

Y a propósito de Murcia:

He vuelto allí muchos años después y me he encontrado con una ciudad despanzurrada y llena de bloques, que son el orgullo de las “fuerzas vivas”. La verdad que las casas colmena son una creación de los funcionarios que tienen más alma de funcionario que de otra cosa y de los arquitectos esclavos de la ley del suelo y de la especulación.

En los últimos años, en países como Estados Unidos, hay gente que se dedica a la experimentación de nuevos tipos de vivienda empleando los más diversos materiales de construcción: adobe, botellas, latas cilíndricas, metal… Se trata de buscar nuevas soluciones más ecológicas a los inconvenientes del moderno urbanismo.

Ya sean amantes del desierto, místicos o hippies en general son personas que desean vivir de un modo alternativo a los modelos urbanos contemporáneos.

Para ellos la vivienda que construyen es una proyección de sí mismos, de su particular visión y concepción del mundo. No parece importarles el tiempo que puedan tardar en terminar sus proyectos ya que se aprecia el hecho mismo de construir. Es como la prolongación exterior de un proceso interno.

Se ven por ejemplo médicos que piden la excedencia en su trabajo para dedicarse unos años a esto, sin muchos medios, con la sola ayuda de su pareja. Y los resultados pueden ser muy interesantes. Tanto que venden la construcción muy bien y pueden dedicarse a otro proyecto.

España

España, España

cada cual se las apaña

España, España

hay que tener mucha maña

España, España

a más de uno engaña

España, España

vino, pan y una lagaña

España, España

nos dan bastante caña

España, España

esa tierra no daña

España, España

se emplean con saña

España, España

el sol la baña

Estilos musicales

Un integrante del  grupo que más me interesa de música pop española, La Búsqueda,  comenta: No somos un grupo de música étnica, más bien somos conscientes de nuestro entorno y nuestra historia.

REM, The Feelyes y Yo la tengo son grupos americanos. Representan una de las dos corrientes pop que más me atraen. Los americanos encabezados por REM son los depositarios del legado folk-rock, junto a otras influencias más urbanas como la de Velvet Underground.

En estos grupos es percibible la potente base rítmica, el lirismo folk y la sólida estructura rock. En los tres asoma un aroma arty en el buen sentido de la palabra.  También esa funcionalidad, esa sensación de movilidad y dinamismo social, típica  americana.  Es música rural, de espacios abiertos, que son una buena caja de resonancia  para el sonido de guitarras que desempeña un papel tan destacado en éstos grupos.

REM hacen música propicia para las ensoñaciones en la carretera de jóvenes recien salidos de unos exámenes finales. Menos versátiles en sus composiciones son The Feelyes, pero igualmente destacables en esta onda. Una base rítmica algo rígida, una voz susurradora y plácida y unos poderosos desarrollos guitarrísticos son sus bases. Fakeboook de Yo la tengo es un disco luminoso y sencillo. Canciones intimistas que son versiones de temas de varios grupos históricos y alguna que otra propia, con resonancias folk.

Son grupos conscientes, con toque intelectual, pero sin pasarse. Su estética es la de la cotidianidad, por tanto sus actitudes y propuestas son bastante creíbles. Se percibe flujo en ellos.

La segunda corriente, es inglesa, hija o continuadora de la onda fría desde aproximaciones rockistas y artys. Grupos como The Chameleons, Wedding Present y The Sound. Aunque es propuesta ya  agotada, en su momento atrajo bastante mi interés. Otros grupos de vanguardia de aquel país  adolecen de cierto narcisismo estetizante sobrecargado, lo que resulta en ocasiones risible. De ésta plaga se han librado en mi opinión los grupos antes mencionados, entre otros.

Música algo claustrofóbica, de cielos nublados y más urbana que la otra americana. Letras existencialistas, aunque los Wedding son más optimistas. Con sus torbellinos de guitarras resultan contundentes The Chameleons, energizantes Wedding Present y etéreos The Sound.

The Pixies son americanos, sin embargo habría que incluirlos en ésta corriente inglesa. The Church son australianos y participan de las dos corrientes, aunque también con sello propio. Son grupos también destacables. Los primeros son de Boston que es la ciudad más inglesa de Estados Unidos, lo que no sería una casualidad teniendo en cuenta su estilo.

Hay grupos de música joven, aquí en Granada, que reciben los parabienes de la crítica. Se les ve eficaces y con maneras. Pero hace una música que será muy difícil que sea reconocida en los países conde está su cuna. Son miles las bandas que hacen música en esa dirección allí. Sí se pueden conseguir buenas réplicas, pero difícilmente algo genuino y peculiar.

Quizás sea por esto por lo que la Búsqueda hayan conseguido éxito en Francia, porque reflejan en sus composiciones algo genuino con fuerte aroma mediterráneo. En España, rara vez se han visto propuesta de reelaboración de raíces con toques rock como ésta, sin caer en el tópico de lo que se supone que son, como flamenco lumpen, estilos folk bisoños, canción española…

Aquí existe un gran campo por explorar. Lo que no se cultiva se pierde y hay mucho legado que permanece inédito. Por ejemplo, ahí tenemos los repertorios de la música de las cuadrillas de ánimas paisanas.  Ese material se puede reelaborar, adaptándole toques más contemporáneos, teniendo en cuenta, nos guste o no, la realidad de la aldea global.

Así el artefacto seguiría en evolución sin estancarse y morir, que a su vez podría ser retomado en el futuro por nuevos autores. Esto se llama continuidad cultural. Esto no quita para que se den otros estilos más “universales”. La uniformidad es la muerte y la diversidad es la vida.

O preferimos seguir con el mimetismo estéril que parece llevar la voz cantante en éste país de papanatas. ¿Desarrollo cultural, aquí? Parece que aún en vías de desarrollo.

Más tradición oral: Fandangos (R. de Baza)

El tabaco es un hechizo

que a los hombres los emboba

y no se quitan del vicio

aunque la mujer no coma.

Yo no tengo ningún vicio

sino que fumo tabaco

y le pego a la mujer, bebo vino

y me emborracho.

Tienes el andar de pava

y el hocico de ternera

y si te he faltado en algo

perdona pata de yegua.

Si piensas que yo te quiero

porque te miro y me río

que soy un poco guasón

y tú no lo has comprendío.

El Tío Guardilla y su hermana la Chata eran grandes bailaores. Cuando salían en una fiesta a bailar, la gente les dejaba el espacio y observaban.

El fandango es un baile muy popular en el R. de Baza, mucho más que la seguidilla, sin embargo ésta es muy popular en las comarcas aledañas de Huéscar y los Vélez, más pegadas a su foco de  irradiación manchego.

El fandango tiene una impronta más andaluza. Se dice de él que es un baile muy gitano en el sentido de que se puede bailar de cualquier forma, de una manera más libre. Sin embargo la seguidilla es más exigente en los pasos.

Entornos y percepción

Dice Cela a propósito de la edición de su libro Primer viaje andaluz que él es hombre de otros tonos de luz y color en el paisaje, más septentrionales que los de éstas sureñas que describe.

Caro Baroja en Los Baroja escribe:

No he sentido ni fervor poético, ni místico, ni pictórico, ante la solemnidad del atardecer en una ciudad castellana o frente a la sierra. Lo que he sentido es tristeza profunda y hasta ganas de marcharme. Para mí el paisaje ideal es el de valles, montañas, bosques y ríos.

Es común hablar del poder de un paisaje para condicionar o alterar nuestro estado de ánimo. Así vemos que hay gentes que se declaran amantes del desierto o de los espacios abiertos y en contraste otras confiesan que con el verde sus ímpetus crecen. Incluso ciertas cualidades psicológicas que se asignan en conjunto a un pueblo o nación son achacadas a su clima y paisaje.

Estas concepciones sobre nuestros particulares paisajes ideales influyen en otros aspectos, como la ideología o cosmovisión.  Así prosigue Caro Baroja:

Creo que ésta concepción del paisaje ideal, ha influido no poco en mis ideas; incluso en las que pudiera llamar ideas religiosas. Temperamentalmente soy un pagano, un politeísta. Para los adoradores de un Dios único supremo, hacedor de todas las cosas, no hay ambiente mejor que el de los grandes desiertos. La tierra es una línea y la bóveda celeste es la morada de la divinidad, el hombre reza cara al firmamento; Castilla hasta cierto punto es un país parecido al desierto y propio para pensar en Dios: así, en singular y con mayúscula.

Pero el hombre que va camino de su rincón familiar una noche estrellada, por un valle rodeado de montañas, donde se oyen ruidos de hojas, rumores de agua, ligeras brisas, todo en la oscuridad casi completa se siente sobrecogido por otras emociones y poco le falta siempre para creer en viejos y humildes númenes, de los árboles, de las aguas, de las rocas (…)

Sobre la relación del clima y paisaje con la particular visión y concepción del mundo en clave imaginaria y fantástica escribe Ganivet en Hombres del Norte2:

(…) y como maravilloso cuentista fantástico, dos volúmenes de Trold, en los que la Noruega aparece a través de un encantamiento, poblada de gigantes y monos, geniecillos y brujas, no desprovistos de simbolismo (…)

Las creaciones fantásticas y alegóricas que tanto sirven para conservar en éstos climas helados el espíritu poético territorial son mal comprendidas por nosotros los meridionales; porque en una atmósfera clara y brillante como la nuestra, las figuras no se mantienen mucho tiempo a media luz y bien pronto se contornean y aparecen a nuestros ojos con carácter más real y más humano.

Es un buen ejemplo de  cómo la percepción de nuestro entorno condiciona las tendencias psicológicas en disciplinas artísticas o en la manera de entender el mundo. Ya mencionamos la tendencia de los pintores del norte a poner su atención en el color y los del sur en las formas.

El agrado que pueden encontrar los nórdicos, por la indeterminación misteriosa que recrea su clima, en personajes fantásticos y  los tonos cromáticos, se concreta en el sur luminoso en la precisión de las formas y el regusto retórico o barroco.

Sabemos que un mismo escenario natural puede producir dependiendo de quien lo mire exaltación del ánimo o depresión. Si la infancia es considerada la edad feliz por antonomasia, no es extraño que por condicionamiento para muchos su paisaje ideal sea aquél en que se criaron. Los escenarios donde se vivieron buenos momentos quedan asociados a las sensaciones positivas.  Y también viceversa. No todas las infancias son felices.

¿Cómo son hoy los entornos naturales de nuestro país? Vivimos en el área más desforestada de Europa debido mucho al clima seco que tenemos. Aunque no es pequeña nuestra responsabilidad como indígenas del lugar.  Vemos éste verano del 91, como otros anteriores, plagado de incendios forestales que amenazan convertir el solar patrio en un desierto.

Tradicionalmente, parece ser que el árbol ha sido poco apreciado en nuestra tierra. Recordemos las grandes roturaciones de arbolado propiciado por los ganaderos de la Mesta. Si bien hay otros ejemplos más alentadores como el de  nuestros antepasados celtíberos que daban culto a los bosques y las aguas.

Motivos económicos, resentimiento, incultura o locura es lo que hay detrás de los incendios provocados. Recuerdo en un viaje realizado por la Sierra del Segura como el taxista que conducía me comentaba:  “Un día de éstos le prendemos fuego a la sierra”. Se quejaba del apropiamiento de la zona por la Administración. Que por otro lado tiene un historial de intervenciones nefastas en la zona. Esta problemática pues, es compleja.

El árbol típico de Iberia es el del género quercus representado principalmente por encinas y robles. Por nuestra zona quedan buenas muestras de éste bosque como son el encinar de la Losa al pie de la Sagra o el robledal del Guarnón en Sierra Nevada.

Otros bosques conservados o de  moderna repoblación, reseñables, son los castañares de Güejar Sierra, los pinares del Puerto de la Mora o las magníficas choperas de la Vega.

Es magnífico el pinar de la zona del puerto de la Mora en el que la alternancia con otras especies como el abeto le da fisonomía centroeuropea. En la actualidad se está trazando una autovía que atraviesa éste bosque de aroma algo exótico para estas latitudes. No está demás recordar ahora aquello de que el verdadero progreso es el que respeta el medio natural.

Es precisamente en los países descritos como más desarrollados donde hay más concienciación hacia la conservación y respeto por el medio natural y sus valores paisajísticos, precisamente porque es en ellos donde ha habido un  mayor destrozo a éste respecto.

La televisión

Que con la cantidad no tiene porqué venir la calidad es cosa que se ha visto con el aumento de canales televisivos, puestos a disposición del sufrido personal.

La cadena Tele 5, denominada popularmente como tele teta tiene un contenido diríase eminentemente destinado a las clases más populares, si bien son destacables sus telediarios en otra clave.

El Canal Plus emite un contenido de estética más “moderna”. Los bustos parlantes de sus informativos no dejan entreleer sus interioridades. Todo es aséptico y funcional. Si bien en el programa Lo más plus se cuelan todo tipo de chismorreos sobre “gente guapa” y es que esto ya es Hollywood. Quizás halla que reivindicar la frivolidad desde la sensatez, aunque una vez tomada ésta medida de salud pública muchos optemos por apagar la televisión.

La cadena Antena 3 tiene en sus comentaristas políticos unos muy fervientes defensores de la legalidad constitucional. Cuenta con el programa de debate La clave del incombustible Balbín. Aquí de vez en cuando se trata algún tema de interés, aunque quizás resulte su contenido más flojo que el de su anterior etapa.

En las cadenas estatales los informativos están presididos por referencias a personajes soporíferos, delfines, agentes sociales y demás…

Ahora están triunfando plenamente los culebrones sudamericanos y no seré yo quien los ataque ciegamente. Veo que la gente necesita su dosis de paralelo cotidiano y no voy a ser tan inhumano. Además entre una serie de éstas venezolana y otra americana de persecuciones de coches, puestos en el angustioso brete de elegir, un servidor se decantaría, claro está, por el más cercano universo que se percibe en el culebrón.

Yo no sé si los Consejos de Administración de las telecadenas piden consejo a los sociólogos sobre el tipo de programas a emitir. Mucho me temo que a juzgar por lo visualizable priven otras consideraciones más prosaicas.

La televisión basura nacida en USA y en la actualidad de moda en Francia y Alemania, llegará posiblemente a España en 20 años, teniendo en cuenta que el mimetismo tardío es lo que nos caracteriza.

Posiblemente en el triunfo de lo light y los contenidos clorofórmicos haya una tendencia compensatoria, de control,  hacia los fenómenos más explosivos de la modernidad.

Así a programas como la Edad de Oro que fueron una buena caja de resonancia de éstas tendencias contemporáneas se le cortó el pienso. Cierto es que la aproximación podía adolecer de algunos excesos afectados, pero por allí pasó mucha de la mejor música pop de los fértiles ochenta. Hoy se echa en falta algún programa como aquél aunque sin tanta parafernalia sacerdotal  y tanto “folclore”, con miradas a otras facetas del mundo de la creación.

Otro tema es el de los documentales. Sabemos de la calidad de algunos vistos ingleses o italianos, donde hay buenas escuelas de documentalistas. En la programación, en nuestro país, se suelen pasar como meras curiosidades sin mayor subrayado en el menú. Ahora me viene a la memoria una serie de documentales, Vivir cada día,  sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana española que estuvo bastante bien.

Canal Sur es nuestro canal antropológico y esto tiene duras repercusiones sobre nuestra sensibilidad y salud emocional en general.

La gente realmente no deberíamos ver tanta televisión. En nuestro tiempo libre deberíamos pasear más, hablar más con otra gente, salir al campo, cuidar plantas, leer un libro, bebernos una cerveza, cortarnos las uñas, vigilar a la vecina o escribir algo parecido a esto.

La televisión y el zapping pueden ser un torpedo letal ante el que sucumba incluso el más avispado.  Y da gracias a que todavía echan buenas películas de pistoleros.

Los ciclistas

Miguel Induráin además de ser un ganador del tour de Francia y de qué forma, ha dicho cosas tan interesantes como la siguiente ante una pregunta malintencionada de un periodista francés sobre si se siente español.

El navarro ha respondido algo como esto: Yo me burlo de todo esto de las nacionalidades. Soy de donde soy y punto. El que haya unos gobiernos que trazaran una serie de fronteras es algo ajeno a mí. Me siento ciudadano del mundo, aunque no soy de las preferencias e inclinaciones del español típico.

Los nacionalistas radicales suelen ser gentes dogmáticas,  con poco sentido del humor,  con atisbos racistas y actitudes victimistas y de martirio.  Es decir gente bastante mediocre que proyectan sus frustraciones en chivos expiatorios externos.

La apertura de fronteras con la integración europea no tiene porqué ser incompatible  con la conservación de las identidades nacionales o regionales.

Información

Le pregunté a los campos

que enjuagaban nuestros ojos

Le pregunté a las nieves rotundas

que daban un nuevo ritmo a nuestras vidas

Le pregunté a las nubes tronadoras

que resonaban como tambores de guerra

Le pregunté al poderoso sol del estío

que secaba nuestros cabellos en un instante

Le pregunté al frío viento del norte

que movía las ramas frente a nuestra casa

Le pregunté al río desbordado

que inundaba nuestra huerta

Le pregunté a Martín y cambió la mirada

¡Oh fuerzas arcanas!,

¡oh latidos del corazón!

Huéscar

(6-9 de agosto del 91)

Allí hemos estado en casa de diferentes familiares.  El martes por la tarde fui con unos primos a la central eléctrica del nacimiento del Río Castril donde trabaja uno de ellos.

En el camino nos fuimos parando en todas las ventas del camino y una vez llegados al nacimiento nos cenamos unas papas a lo pobre con huevos fritos y setas de cardo cuco.  Luego estuvimos hasta las cuatro de la noche de amena conversación en el exterior de la casa bajo las parras.

Allí aparecieron unos vecinos con diferentes noticias. Una muchacha llegó nerviosa por la incertidumbre sobre el estado del marido, que había tenido un accidente montando a caballo y se había hundido el pómulo.

A la mañana siguiente estuvimos de pesca en el río, pero no picó ninguna trucha. El nacimiento del río donde ayer mismo no brotaba agua, cosa muy rara, ha vuelto a tomar su estado normal, lanzando de nuevo su venero.

Uno de los trajadores de la central, ya de edad madura, ha nacido allí mismo y dice estar contento con su trabajo. Si cierran la central le gustaría quedarse allí de guarda.

El maestrillo del Barranco de Túnez se pegó un porrazo bajando por el canuto de acceso a su aislada cabaña y han tenido que ir a rescatarlo unos días antes.

A medio día nos bajamos a Huéscar.  Ahora que en las elecciones municipales ha ganado Unidad Granadina en Castril, Puebla y Huéscar hay nuevos aires en la política local y parece ser que se pretende la creación de una mancomunidad de municipios en la comarca.

Por la tarde hacemos una visita al Pantano de S. Clemente el cuál está ya acabado en lo fundamental y algo embalsado. Por el pueblo se dice que de ninguna manera se va a consentir que se lleven esa agua a Baza.

Ante las obras del pantano alguien comenta que si aquello lo hubieran visto nuestros antepasados se hubieran asombrado. Que en aquella época la vida era dura. A lo que un tío responde  que los hombres en el pueblo siempre vivieron bien. Tenían su esparcimiento, se juntaban en el casino y allí se jugaban unos pavos o gallinas o conejos al truque. Las mujeres, añade, lo pasaban peor.

Bajamos por Duda y a los lados de la carretera se ven almendros recién plantados achozaos, es decir con mucha almendra, lo que llama la atención a  alguno de mis acompañantes ya que las tierras son malas. Es una especie de almendro enano que hace más sencilla la recolección.

A la mañana siguiente aprovechamos que es día de mercado en el pueblo para dar una vuelta por allí.  Hay mucho ambiente. Se ven vendedores de hortalizas murcianos, de salazones, de ropa y muchas más mercancías. Las camionetas proceden de Cúllar, Baza, Caravaca, Cehegín, Singla…

En casa de otro familiar que es  agricultor se habla de lo ruinoso que está el campo. Lo más rentable parece ser que es el girasol, el maíz y la alfalfa. El ganado ovino parece ser que tampoco es panacea pues se vende la cabeza a cinco o seis mil pesetas y esto se dice es un precio tirao. Está claro que no es una economía especialmente próspera la de la comarca y el espíritu emprendedor brilla por su ausencia.  “Ahí tienes a los bacines que son chicos y repretaos pero que están todos trabajando”, añade alguien.

Pero la verdad que el pueblo tiene lustre, la urbanización y las casas son de buen ver (salvo algún bloque como el de la plaza), el trazado de las calles, los jardines…

Al día siguiente vamos a las Santas. La carretera, recién asfaltada, serpentea entre buenos pinares y choperas. Han señalizado los viejos enclaves míticos de el Puente de las Tablas, la Piedra del Letrero o el Salto del Moro, donde se dice que blincó un moro con una sartená de gachas y no se le derramó ninguna.

En la Cañada de los Cazadores ha sido habilitada una zona de recreo con mesas, bancos y barbacoas cerca ya de la ermita. Cerca de allí, por el Cortijo Mortero está la Fuensanta, donde brota un agua de calidad superior que estuvo a punto de ser comercializada.

Desde los alrededores de la ermita de las Santas las vistas sobre el valle son imponentes y sorprendentes por lo abundante del verde y el arbolado.  Y es que ésta es tierra de contrastes: la sierra y la estepa, la chopera y el páramo, la vega y el secano…

En Fuencaliente hay buen ambiente. Allí una cerveza con un plato de gambas al pie de la desarbolada loma serrana. Tierras luminosas y parsimoniosas. Las obras de la autovía avanzan ya hay veinte km. abiertos en Baza.

Ambientes

No viven ya allí las hermanas le dije a Leonard,

canta pues la canción del guerrillero

Sabañones en las manos

y rojetes en los mofletes

No se recogen los frutos del huerto,

aunque todavía llega el eco de los cantos

y todavía se siente la humedad de aquellas paredes

Chico no abras de nuevo ese cajón

o te irás al cuarto oscuro

Aún se cuela ese ambiente festivo de fin de año

por los resquicios de las puertas.

Aire frío y cálido en un solo espacio.

Rehabilitación, revitalización,

museos de la memoria…

Prefiero los centros de actividades,

esa sería la noticia

Pirineos – Picos de Europa

(20-28 de Agosto del 91)

Salimos en dirección Zaragoza vía Madrid.  Hacemos parada en el Monasterio de Piedra. Aquí visitamos las ruinas del antiguo edificio y el renombrado cañón con sus espectaculares cascadas.

Hicimos el itinerario por el recinto en sentido inverso, lo que complicó el regreso al llegar a la  estrecha escalinata. Por allí bajaba una caravana de turistas de la tercera edad.  Tuvimos que volvernos por nuestros pasos.

Hay un sorprendente contraste, aunque no tanto aquí en Iberia, entre el entorno próximo estepario y el fresco y verde cañón.  Los constructores del monasterio supieron elegir bien su ubicación junto a éste esplendoroso rincón.  El patio tenía sus barrocas decoraciones deterioradas. Paseando sobre el empedrado, el conjunto tenía un aire que me era familiar.

Reemprendemos la ruta y llegamos al Valle de Tena por la tarde, donde nos instalamos en un camping. Por la noche damos un garbeo por Panticosa. Aquí se ve más infraestructura turística, hoteles y restaurantes, que en la visita de hace siete años.  Nos tomamos un pitislavis por allí. Son pequeños negocios de tipo familiar, con atractivo sabor, sin esa rígida profesionalidad y eficacia, típica de estos tiempos.

A la mañana siguiente hacemos una excursión a Gavarnie, vía el Collado de Portalet. En Laruns tomamos la carretera del famoso puerto de Aubisque. En el collado hay buenas vistas sobre el valle y el Pic Ger. El descenso en dirección al Soulour es delicado, debido a la estrechez de la carretera y a las vacas que la atraviesan con parsimonia. Llegamos finalmente a Gavarnie.  Aquí dejamos el coche y proseguimos a pie para contemplar sus famosas cascadas.

Si atendemos a la gran profusión de reclamos turísticos con carteles llenos de colorines que encontramos en ésta vertiente  podemos pensar que está más mercantilizada que la otra. El tipo de casa también tiene otro carácter, más monótono y funcional, sin esa atractiva rusticidad que tienen las de la zona aragonesa. Si bien en los alrededores de Argeles Gazost se ven agradables casonas de aire europeo de principios de siglo con detalles góticos y modernistas de regusto romántico.

Las cascadas de Gavarnie impresionan, aunque no nos sean del todo inéditas, tan registradas en multitud de fotografías.  En las francesas de esta zona hay un aire que nos resulta exótico, formas redondeadas en rostros pálidos y rasgos finos. Son  tipos raros en España.

Desde aquí bajamos de nuevo a Argéles para tomar la dirección de Lourdes. Esta ciudad es una muy popular meta de peregrinación cristiana.  Esta característica lo preside todo en la población.  Hay multitud de puestos de venta de objetos de recuerdo.  En algunos establecimientos se oye de fondo música sacra. El turismo debe de dejar buenos dividendos en la ciudad.

Dentro de la iglesia están esculpidos en losas de piedra los nombres de los beneficiados por la Virgen. En la esplanada frente a ella hay multitud de gente llegada desde todos los países del entorno. Se ven caravanas de tullidos que son llevados en sus sillas de ruedas por muchachos con pañuelos al cuello. Los diferentes grupos de peregrinos desfilan encabezados por una pancarta que indica la procedencia.

Regresamos vía Betharram, Lourie Juzon y Laruns. Es el típico paisaje verde, húmedo y dulce de ésta zona francesa bajo cielos grises.  Estos pueblos desprenden un peculiar olor entre producto lácteo y sopa de sobre.

Cuando cruzamos de nuevo el Portalet está chispeando. Llegamos al camping. Por la noche paseamos por Escarrilla que está en fiestas, allí está tocando una orquesta pachanguera y hay niños bailando. En el lugar se han construido nuevas y robustas construcciones con techo de pizarra de estilo montañés estereotipado.

A la mañana siguiente nos despedimos del camping y nos vamos a desayunar a los Baños de Panticosa. En la subida un obrero de lo más estrafalario nos indica que paremos, pues hay obras en la carretera. Su aspecto y  ademanes  son realmente graciosos. Ya en los Baños, en una tiendecilla hay algunos libros del etnógrafo Severino Pallaruelo. Estoy a punto de comprarme uno sobre biografías  anónimas  pirenaicas.

Desde aquí nos dirigimos al Monasterio de S. Juan de la Peña. Está en una cueva y no será el último con esta característica que veamos en este viaje. Ha sido bien rehabilitado. El aspecto del recinto es austero en el claustro abierto se ven los capiteles de las arcadas esculpidos con figuras. Hay una didáctica sala de exposición sobre elementos históricos relacionados con el edificio. Estamos en la cuna de Aragón y es un poco aquí lo que Montserrat es para los catalanes o Covadonga para los asturianos.

Nuestro siguiente punto de destino es Hecho. Es pueblo muy bien cuidado y conserva su fisonomía antigua. Aquí aparece un tipo de vivienda que es similar a otras de la contigua parte navarra, de aspecto recio y sólidos entramados pétreos. Hay un museo etnológico que está cerrado.

En Ansó comemos cordero en una tasca. Luego visitamos la iglesia y una atestada sala etnográfica que se haya en su interior, como viejo desván de recuerdos.

Proseguimos hasta el Valle del Roncal navarro hasta Belagua donde nos instalamos en un camping. La recepcionista, tras un ordenador,  tiene aire progre-abertzale. Desde allí hacemos una excursioncilla con el coche hasta la frontera francesa junto a la muga donde se celebra la fiesta del Tributo de las Tres Vacas, envueltos en la niebla.

Paseamos por Isaba que es pueblo con un urbanismo de aspecto similar a los contiguos aragoneses de donde venimos. En la plaza se oye el catalán y el vasco. En una tasca del pueblo nos tomamos un pincho de tortilla. Allí unos viejos juegan a las cartas y se ve el  prototípico rostro vasco.

Al día siguiente proseguimos nuestro periplo contorneando el pirineo navarro hasta Larrau, ya en la navarra francesa. Junto a la carretera se ven gran profusión de pintadas de tipo ecologista, no a ésto y ez a lo otro. En la frontera en un gran cartel se lee Navarra y Nafarroa. Alguien ha escrito con un grafiti España, encima.

Es una pena que hallamos llegado de mañana a Larrau, pues parece ser que por la tarde hay unas representaciones costumbristas. Es un pueblo bonito en un valle luminoso.  Su urbanismo difiere con respecto a los pueblos de donde venimos de la otra vertiente.

Ochagavía es  poblachón muy agradable y de arquitectura y urbanismo muy cuidados y sofisticados. Está en una clave similar a los otros contemplados de esta vertiente. Se nota la mano de la justamente afamada vieja tradición de constructores y canteros del país.

En Roncesvalles visitamos el monasterio y la iglesia donde nos llama la atención la tumba del rey de Navarra que medía 2,30 de altura, el mausoleo de Sancho el Fuerte. También impresiona la Vidriera de las Navas. El olor a rancia humedad de los interiores me evocan a los peregrinos que por aquí han pasado y sus visicitudes.

Vía Pamplona arribamos a nuestro siguiente destino que es Estella, donde nos alojamos en otro camping con un entorno seco que contrasta

con el de las jornadas previas. El pueblo está destrozado urbanísticamente a pesar de su riqueza monumental. Se ven fábricas y casas en ruinas y algunos monumentos se ven descuidados. En el núcleo monumental hay una iglesia, con una larga escalinata de acceso, de aspecto muy medieval y evocador. El pueblo fue repoblado por francos junto al camino de Santiago en el año 1100.

Al día siguiente nos dirigimos a S. Sebastián vía el Puerto de Lizarrusti y el Valle de Atáun. El paisaje progresivamente se va haciendo más arbolado y húmedo, más vasco. En la zona divisoria con Guipúzcoa hay grandes hayedos y pinares. Ya en la otra vertiente llegamos al Valle de Atáun, patria chica del antropólogo Barandiarán, patriarca de la cultura vasca. Estamos en la Euskadi más arcaica y rural.

Por debajo de éste valle empieza la hilera de bloques de pisos que nos llevarán hasta San Sebastián. Esta es una ciudad de aspecto agradable y dulce, si bien el clima político enrarece el ambiente. Se ven pintadas alusivas de contenido agresivo. Allí vistamos el Museo de San Telmo, donde hay una buena muestra de etnografía vasca, el Castillo de la Mota y el Monte Igueldo. Comimos en una típica tasca vasca un arroz blancuzco y algo soso y pollo asado. La dueña, con aspecto de matriarca,  me recordó a la Pasionaria.

Continuamos serpenteando la costa vasca, entre montes y caseríos, algunos en ruinas, que le dan la característica fisonomía al país. Hacemos una parada en Lequeitio. Allí hay una gran pancarta con cuatro fotos impresas, supongo que hijos del pueblo de ETA. El puerto tiene ambiente animado y se ven bastantes forasteros en las terrazas de los bares. Los viejos llevan muchos chapela como he visto en Guernica. En Bilbao el urbanismo es feo y caótico, monopolizado por los bloques de pisos ibéricos, y así hasta Baracaldo.

Por Cantabria se ven grandes ensenadas y menos densidad de casas en el paisaje. En Laredo nos instalamos en otro camping. Por la noche nos damos un garbeo por su zona de marcha y movida. Hay mucho ambiente juvenil. Niños “bien” de veraneo. Alguno que otro devolviendo lo ingerido. Me llaman la atención las típicas casonas montañesas.

Santander es ciudad de aspecto señorial, con multitud de edificios con solera. Allí visitamos el palacio de la Magdalena, sede de la Menéndez y Pelayo. El conjunto histórico de Santillana del Mar está muy bien conservado y cuidado. Prácticamente todo el pueblo es un museo. Paseamos entre sus viejas casonas y visitamos la iglesia con su claustro de estilo románico. Hay muchos turistas extranjeros. En un restaurante nos almorzamos unas alubias.

En Comillas hacemos parada para vistar varios palacios, uno de ellos construido por Gaudí. Seguimos por S. Vicente de la Barquera y desde aquí por el desfiladero de la Hermida a Potes, donde en otro camping volvemos a levantar nuestra tienda.

Al día siguiente cogemos el teleférico a Picos y hacemos una excursioncilla hasta Cabaña Verónica y el mirador del Naranjo. Allí hay montado un arduo negocio, venden latas de cocacola a 300 pts., porteadas a pie y conservadas fresquitas enterradas en nieve.  El precio extra es justo y cualquiera cae en una tentación como esa aquí. Se ven bastantes montañeros extranjeros bien equipados. Hay muchos españoles más turistas que montañeros en zapatillas de deporte.

En Potes comemos en un mesón un buen potage local. Después de visitar algunas tiendas nos dirigimos a Arenas de Cabrales atravesando otro desfiladero. Allí otro nuevo camping con una buena y funcional infraestructura nos da la bienvenida. El pueblo es pequeño y hay poca animación. Al día siguiente hacemos la típica excursión de la garganta del Cares hasta Caín y vuelta por el mismo camino. Y aquello parece una romería por la cantidad de gente que hace esa ruta.

De regreso en el restaurante del camping mis acompañantes piden un entrecot al queso de Cabrales y yo unas truchas a la navarra. Me arrepiento de mi elección ante el aspecto de los chuletones. Probamos también la cecina que nos llama la atención y el queso de cabrales. El chorizo a la sidra es muy fuerte.

El día siguiente es el del largo viaje de regreso a Granada. En Asturias los grafitis son del tipo “N’asturianu”, firmados por Andecha Astur que utiliza una estela celta como símbolo. Atravesamos el puerto de Pajares por el nuevo túnel. Ancha es Castilla y la Mancha.

Tipologías

Hay dos tipos de gentes, a las que le van el campo que son las rurales y a las que les van las ciudades que son las urbanas. Según Pitt Rivers los españoles estarían genéricamente en ésta facción y lo ilustra con el refrán autóctono: El campo para los bichos y la gente fea.

Hay dos tipos de personas las que hacen la historia y los que la soportan.

Los amigos de la aldea global son los sociólogos, el periódico El País, los banqueros y las multinacionales. Tienen reticencias hacia la aldea global los antropólogos, los románticos, los vendedores de souvenirs, los empleados de aduanas y el Egin.

Hay dos tipos de gentes las pragmáticas y las especulativas.

Hay dos tipos de gentes

Y un tercero…

Charches – Gor

(2 días de cctubre del 91)

Se oyen quejas y reproches acompañadas de gestos de desaprobación.

–      Señores,  hay una avería.

El autobús ha quedado parado junto a la carretera, antes de acometer el último tramo de la subida al Puerto de la Mora, en el trayecto a Guadix.

  • Voy a cambiar la correa del ventilador que se ha roto.

Dice el conductor.

  • ¡ Las correas se cambian cada dos meses, no hay que esperar a que se rompan!.

Grita uno de los pasajeros.

Junto a mí una vieja enlutada lee divertida noticias de la vida privada de populares actores de culebrones.

  • ¡Mira la loca ésta!

Exclama, mientras observa una de las fotografías.

  • ¿ Y éste?, tener que aguantar a tanta tía fea y marrana… El otro día se lo comían en Sevilla.
  • ¡Ya está, ya nos podemos ir! Ahora sólo hay que llenar el depósito de  agua.

Informa el conductor.

  • ¡Iremos a la Fuente del Avellano a por ella!

Vocea con sorna un viajero.

  • A ver si le recuerda usted al empleado de mantenimiento, cuales son sus obligaciones.

Añade otro.

  • Yo no le tengo que recordar nada a nadie. Ha habido una avería y la he arreglado. El que tenga prisa ahí tiene la puerta.

Risas generales. Por fin se pone de nuevo en marcha el autobús.

  • Ami me gusta mucho La dama de rosa y Topacio. Cuando las veo hablo sola y los que me oyen drán:  mira la vieja esta que está chocha.

Le comenta la anciana a otra pasajera.

  • Mírala, como el borracho que tiraron a la cuneta.  

Comenta al tropezar mientras se apea en la parada del Molinillo.

A medio día ya estamos en Guadix. Pregunto por un transporte hasta Charches.

  • No hay ninguno, tendrá usted que ir en taxi.

Me dirijo a una parada de taxis.

  • Oiga cuanto me costaría el viaje a Charches
  • Unas 2.800 pts. más o menos.

Pienso un poco: qué remedio…

  • Vale, vayamos a Charches.

Partimos por la carretera de Almería en aquella dirección.

  • ¿Qué, de excursión?
  • Sí, quiero salir a Gor, atravesando la sierra.
  • Por allí he estado yo hace una semana cazando. Hay buen camino.
  • ¿Tiene pérdida?
  • El camino es ancho y hay alguna señalización. De todos modos allí encontrará usted pastores que le informarán.
  • ¿Hay agua?
  • Sí hay varias fuentes muy bien acondicionadas.
  • ¿Y algún refugio para guarecerse en caso de mal tiempo?
  • Sí, hay varias casas forestales en la Alfaguara, junto a las fuentes.

Yo me conozco toda ésa zona bien ya  que soy de Huéneja y de chico iba mucho a éstas aldeas, La Rambla, El Raposo…

  • ¿Sabe usted si están habitadas?
  • En el Raposo no, pero en La Rambla sí quedará alguien.
  • ¿Qué tal éste caserío?
  • Allí se han hecho sus casillas de vacaciones gente de la aldea que emigró a Cataluña. Antiguamente se hacían buenas fiestas allí. En el Raposo las celebraban por la Piedad. Esa cortijá era de un personaje popular en la comarca y allí vivían unas diez familias.
  • El tiempo es bueno.
  • Estas son las mejores fechas, con el fresco. Yo no soy aficionado a las playas, lo que me va  es el campo y la sierra. Alcánzate unas almendras…

El coche atraviesa un amplio secano coronado por la mancha blanca de Charches en el flanco de la sierra.

  • Ves esos cortijos que están abandonados… pues yo los he conocido todos habitados.
  • ¿Cómo es la vida por ésta zona?
  • En el verano muchos se van a los hoteles y también a la fruta en Murcia y a la vendimia…
  • ¿Por aquí se celebra mucho S. Marcos, no?
  • Sí en toda ésta zona. Pillan a las bestias y las ponen a dar vueltas.

Ríe.

  • Bueno , ya hemos llegado. Que tengas suerte en tu gira.
  • Gracias.
  • Ve a la Rambla que te va a gustar.

Así se despide este hombre afable, ya entrado en años.

Charches tiene fisonomía alpujarreña en su urbanismo. Las casas tienen un aspecto pobre y se ven remiendos con nuevos materiales poco estéticos. La uralita cubre algunos de los techos planos. El cielo está de un azul intenso y el sol pega algo fuerte. Un viejo sentado en un porche, se protege con un pañuelo del sol. Hay alguna mirada furtiva. Aparecen unas buenas vegas junto a la pobre iglesia.

Le pregunto a un anciano por el camino y me mira sorprendido. Me lo indica.

He errado el camino para llegar a la Rambla del Agua. Al llegar al cortijo de la Higuera veo que la vía se corta. Vuelvo por mis pasos y cojo el carril que conduce a la Alfaguara.

Es un paisaje desarbolado. Sólo hay una hilera de chopos recién plantados junto a la carretera. Aunque pronto observo que muchos han sido cortados. Pasa algún coche, hacia arriba. Después de llevar un buen rato subiendo, un coche furgoneta se para delante de mí.

  • ¿Dónde vas?

Me dice el conductor.

  • A la Alfaguara
  • Allí voy yo también. ¿Subes?

No me lo pienso dos veces, pues la mochila ya va pesando.

El conductor es un joven pastor con un físico algo parecido al mío.

  • ¿Dónde vas?
  • Pues a Gor atravesando la sierra.  

¿Viene mucha gente por aquí en mi plan?.

Añado.

  • Una vez monté a un alemán que tenía veintidós años. Nos entendíamos por señas.

Ríe.

Junto al volante hay pegado un escudo con las inscripciones de San Marcos y Charches.

  • ¿Cuántos habitantes tiene Charches?
  • Unos ochocientos, pero ahora no sé cuantos estarán allí, pues muchos se ván a los hoteles y la fruta.
  • ¿Es un pueblo muy alto, no?
  • Sí,  somos el segundo pueblo más alto de España.
  • Pues en estos campos no tienes quien te mande…
  • Sí.

Ríe. El joven irradia energía, buenas vibraciones.

Llegamos a la Alfaguara. Allí tiene una casa el pastor y junto a ella hay una zona recreativa forestal con mesas y fuente.  Estamos a 1700 m. de altitud. Hay un bosquete de pinos no muy crecidos, de reciente repoblación. Saco la mochila del coche y le pregunto por el camino.

  • Si no coges el atajo éste directo a Las Juntas, sigue el camino siempre hacia la izquierda, mira que sino te vas al Raposo, Benajara o Fiñana. Bueno, voy a por el ganado.
  • ¿Son segureñas?
  • Sí. Ten cuidado con los jabalíes si te metes a dormir por allí.
  • ¿Sí?
  • No, es broma, no hacen nada.

Quedo sólo, comiendo junto a la fuente. Se nota que vive  a gusto por aquí,  aunque también debe de aburrirse con tanta soledad,  me digo.

Reemprendo el camino. La carretera que está sin asfaltar desde Charches, sigue a media ladera ascendente entre bosques de pinos y encinas. Al cabo de una hora llego al collado que hay entre los cerros de los Jarales y de la Vírgen. Aquí siguiendo las instrucciones del pastor tomo el cruce de la izquierda.

Ya estoy en el valle de Gor que recorreré de arriba abajo. La zona está repoblada de pinos y abetos. Paso una fuente y mediada la tarde llego a las Casas de Diego a 1700 m. de altitud. El lugar es muy fresco, con una chopera y alguna zona de cultivo. El cortijo está deshabitado y cerrado.

Al oscurecer llega otro joven pastor con su moto. Entra en una dependencia del cortijo  y deja allí encerrado al perro. Me acerco.

  • Hola
  • Hola
  • Estaba buscando un sitio para guarecerme por si llueve… ¿Viene mucha gente aquí a acampar?
  • Ahí más arriba han estado unos acampados este  verano.
  • ¿Hay buen camino de las Juntas a Caniles?
  • No, a Caniles se va mejor por  éste valle arriba.

El pastor tiene un aspecto físico muy mediterráneo. Con bigote, lleva el casco de motorista puesto.

  • ¿Y para las Juntas queda mucho?
  • Está ahí mismo. Unos diez minutos. Ahí vivo yo.
  • ¿Cuántos habitantes tiene?
  • Pocos, ochenta o por ahí.
  • ¿Tiene escuela?
  • Antes los quince o veinte niños que hay iban a Gor. Ahora hay un maestro que viene de Guadix a la aldea.
  • ¿Y usted de dónde viene?
  • He llegado de Granada a Charches en coche y desde ahí aquí a pie. Pero soy de Huéscar.
  • ¿De Huéscar?
  • Sí.
  • Pues el forestal que había aquí era de Huéscar y el cura que hay también. Con la misma edad ambos,  unos 30 años. Se juntaban y le decía el cura “que tienes que traer a tu niño a la catequesis”. Y el forestal le contestaba “a beber cubatas es donde hay que llevarlo”.

Hablamos de otros conocidos comunes. El mundo es un pañuelo.

  • ¿Hay pensión o algo parecido en las Juntas?
  • No pero si quieres puedes venir a mi casa.
  • No me gusta dormir de vez en cuando a la intemperie. Gracias.

Nos despedimos. Al ratillo vuelve y me dice:

  • Mira si hiciera tiempo malo coge la llave que está escondida en uno de los poyos y te metes dentro de la casa.
  • Vale,  muy bien.

Por la noche, como no he encontrado la llave, me instalo en una dependencia cubierta del cortijo y allí alargo el saco de dormir sobre la hierba. El perro encerrado huele mi comida y ladra. Durante la noche también se quejará por el frío. A la mañana siguiente regresa el pastor.

  • ¿Qué, como has pasado la noche, has tenido frío?
  • Menos que el perro, ¡como se quejaba!.

Ya entrada la mañana he entrado en las Juntas. A distancia el entorno tiene un algo de oriental, al pie de unas lomas peladas. Por el otro barranco que baja a la aldea viene un muchacho con una mula cargada de leña.

  • Hola
  • Hola
  • ¿Barranco arriba, hay camino a Caniles?
  • El camino se corta un poco más arriba.
  • ¿Poca gente vive por aquí, no?
  • En el verano hay más.
  • ¿Qué tal el trabajo por aquí?
  • Mal, la gente se marcha por ahí a buscarlo.
  • En Andalucía no hay trabajo.  Aquí en Andalucía pobreza, insiste algo triste.
  • ¿Aquí se celebraban fiestas de moros y cristianos, no?
  • Sí ahora quieren volver a celebrarlas.
  • Bueno, adios.
  • Adios.

Las viviendas de la aldea son del tipo de las de Charches de techo plano, quizás mas pequeñas. Hay una unidad en cuanto a arquitectura popular en ésta zona serrana en torno a la Sierra de Baza, los Filabres y Sierra Nevada. Es un tipo de construcción emparentada con otras del Mediterráneo y Norte de Africa. Contrastan en este valle con las de Gor de fisonomía muy diferente,  “más europea”.

En la aldea me cruzo con una mujer de aspecto rechoncho y enlutada.

  • Perdone,  ¿hacia Gor, por dónde?
  • Siga usted por ese camino y valle abajo a unos siete km. está el pueblo.
  • ¿Ya no se celebran por aquí las fiestas de moros y cristianos?
  • No hará unos veinte años que no. Ahora quieren volver a hacerlas el día de la Cruz, el 3 de Mayo fechas en que se celebraban.
  • ¿Sabe quien puede tener una información más extensa sobre esa fiesta?
  • El alcalde pedáneo tiene los papeles, pero ahora no está aquí.
  • ¿Los papeles?
  • Sí  los que se leían los dos bandos.
  • ¿Eran parecidas a las de Levante?
  • No, eran diferentes por ejemplo, a las que celebran en Caravaca y Alcoy pues aquí iban a caballo. La función se celebraba en la Rambla del Agua.

Nos despedimos. Doy una vuelta por la aldea y hago alguna foto sobre detalles de la arquitectura. Charlo con dos mujeres que me interrogan curiosas.

  • De Charches andando…  ¡vaya caminata! ¿Y dónde has dormido?
  • En las Casas de Diego.
  • ¿Por deporte?
  • Más o menos.
  • ¿Lleva comida?
  • Claro.
  • ¿Les importa si les hago una fotografía, porque salga alguna persona también?
  • No quita… Con que no tengo yo ni una mía…

Dice la que tiene cara de tener mal carácter.

  • Nosotras no estamos en esos manejos.

Añade  la otra, ya anciana.

  • ¿Y usted, está casado?
  • No.
  • Tendrá amigas.

Le comenta la primera de ellas a la segunda.

  • ¿Y qué edad tienes?
  • Veintinueve.
  • No si ya lo he visto yo mayor.

Le comenta una a la otra.

Cansado de tanta indagación, me despido.

  • Adiós.
  • Vaya usted con Dios.

Llego a la salida de la aldea. Allí un viejo toma el sol.

  • Hola.
  • Hola.
  • ¿Hacia Gor?
  • Por ahí.
  • Se ve poca gente por aquí…
  • Sí muchos se han marchado.
  • ¿Vive por aquí el alcalde pedáneo?
  • Sí, aquí al lado.
  • Pero está ahora en el tomate en Mazarrón.
  • ¿Viene turismo por aquí?
  • El año pasado vinieron unos de la televisión del Japón.
  • ¿Se refugió maquis por aquí tras la guerra?
  • Aquí no, pero en el Raposo sí.
  • ¿Hay afición a la música por aquí?
  • El que tocaba el laúd y la bandurria, está ahora en Mallorca. Mayormente fandangos, que eran bailes sueltos.
  • ¿Y guisos típicos?
  • Pues como no sea el puchero, las migas o las gachas…
  • Hay algo que usted me recomendaría ver por aquí?
  • Ahí a la salida hay un pino que tiene más de doscientos años.
  • Muchas gracias por la información y adiós.
  • Adiós

Dejo la aldea. La carretera está ya asfaltada hasta Gor. El pino es de tipo salgareño o laricio (pinus nigra) autóctono en ésta zona de la Sierra de Baza, Segura y Sierra Nevada. Sobresale con su largo tronco recto en la vertiente izquierda del valle.

Sin prisa prosigo el descenso hacia Gor, pasando por Los Corrales donde se ven muestras de la arquitectura de tejado plano muy arcaicas. Descanso un rato junto al río en Los Bastianes. Allí me cruzo con otro anciano:

  • Oiga, ¿teléfono?
  • Ahí más arriba.

Cuando finalizo mi llamada hablo algo con el viejo.

  • Buena caminata, te has dado.
  • Sí. ¿Qué tal por aquí?
  • Pues aquí me tienes. Ya viudo y jubilado me he comprado esta casilla. La tierra de uno tira mucho. He estado trabajando muchos años en Barcelona, donde tengo cuatro hijos y una en Alicante.
  • Sí, la tierra de uno tira.
  • Nací en un molino que hay más abajo.
  • ¿Y qué tal se defiende la gente por aquí?
  • Aquí los cuatro que hay son pastores y van tirando. Los jóvenes se han ido.
  • Vale…  Adiós.
  • Adiós.

Por la tarde llego a Gor un pueblo con aspecto cuidado pero con poca vida.  De niño aquí estuve en unas fiestas muy animadas. Unas pistolas de juguete del lejano far west que me compraron es casi todo lo que recuerdo.

Vuelvo a Guadix a casa de unos familiares.

Esperanza

Hay una tía que es inconformista y rebelde,

pero al mismo tiempo juiciosa.

También tiene ojos magnéticos.

Se llama Esperanza y tiene muchos pretendientes.

Un día le hiciste un feo

y cambiaste su regalo por otro,

pues esperabas de ella algo más.

No puede ser tan precisa,

tiene mucha gente a su alrededor.

Valoraste precipitadamente su obsequio.

No es guapa, ni fea.

Pero tiene algo.

Cree en cosas que hoy casi nadie cree:

utopías o como se llamen.

Y el caso es que tiene los pies sobre la tierra.

No sé yo sino serán mejor las autopistas.

Pero cuando la veo con esa fuerza

entonces sí lo sé.

Por algo tiene tantos pretendientes.

Periodistas

La de los periodistas es raza estrepitosa que se compone de varios especímenes.

Unos se puede clasificar con el adjetivo “desfacentuertos”. Son los grandes moralistas de hoy, función que antes era desempeñada por otros oficios como el de cura o el de maestro. Estos periodistas son los que se emplean en poner las cosas en su “sitio”. Pero éste poner las cosas en su sitio, si se pretende hacer objetivamente es ardua tarea de científicos, que al final nos vendrán a decir algo así como “los hombres no hablamos sino que somos hablados” o todos formamos parte de un gigantesco engranaje, que a su vez puede ser traducido por un “to er mundo e güeno”,  aunándose aquí erudición y sabiduría popular. Y esto viene a decir todo y nada al mismo tiempo, es decir trae la confusión al personal.

Entonces se hace emergente el punto de vista subjetivo que concuerde con las necesidades e intereses de la mayoría. Es decir triunfa aquella visión que sepa conectar con la masa.  Un ejemplo de este tipo es X. La descalificación perpetua que transmite desde su púlpito tiene varias funciones y múltiples efectos… Ah! estoy cayendo en la trampa, ¿un enfoque científico para el caso X?, no paguémosle con su misma moneda subjetiva. Un caso de retroalimentación.

Sin querer ponernos refraneros ahora recuerdo aquello de “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”, o guárdennos de los puros sin mácula que de los otros ya me guardo yo. La agresividad es una pulsión consustancial a la historia de los humanos, pues hay quienes logran descargarla sobre los demás haciendo de ello un espectáculo y lo que es mejor para ellos,  ganando bastante dinero.

El periodista tipo “paniaguao” es aquel que está siempre a las ordenes del poder ya sea una empresa editorial o una fuerza política. Nada podemos objetar a éste currante, la vida es dura y de alguna manera hay que ganarse las habichuelas.

Hay otro tipo de periodismo hoy de moda que es el que adopta el papel de “yo-soy-tonto”, es decir se limita a transcribir lo que dicen los protagonistas de la noticia, sin entrar en mayores profundidades, ya que es el informado quien deberá sacar las correspondientes conclusiones personales. Aquí es donde suele haber mayores pretensiones de  “objetividad informativa” pero al mismo tiempo, por eso mismo quizás, es cuando el plumero se enseñe más. Muestras:  telediarios, informes semanales y otras voces más o menos oficiales…

Ultimamente hay un género que está muy en boga que es la tertulia. Ha tenido insignes precursores en el país como Balbín. Este tipo de periodismo es de opinión, pero sin la solemnidad del artículo y los editoriales. Adopta un tono coloquial y espontáneo lo que le acerca al sentir de la calle. Logra por tanto un mayor acercamiento al público ya que utiliza las mismas formas y códigos que utiliza el común. No hay pretensión de objetividad ya que los enfoques son puramente subjetivos.  Si bien la cadena o emisora puede elegir participantes afines ideológicamente. Pero es común encontrar en una tertulia gentes con diferentes tendencias políticas.

Carlos Pumares,  es el prototipo de crítico con genio y por tanto algo loco. Es el tipo que diverge en sus opiniones y gustos de la mayoría, siempre listo para romper todos los lugares comunes. Dice muchas tonterías pero todas juntas dejan entrever algo granado. Su elitismo por llamarlo de alguna manera no es snob o producto de las modas sino algo trabajado por necesidad biológica.

A Carlos Pumares le incomoda sobremanera lo previsible, se enfada una barbaridad por el mál aspecto de un croissant y se pregunta para qué sirve un registrador de la propiedad. Posee un salvaje sentido del humor. Como su paisano García es también gran enemigo de la chapuza, pero Pumares utiliza la ironía humorística como arma, es mucho más sutil. Y es que uno es crítico de deportes y el otro de cine, hay clases, faltaría más.

Luis Carandell es hombre mesurado, culto, ingenioso y positivo, vamos cuasi perfecto. Y esto se traduce en sus crónicas amantes de las anécdotas y otros detalles vitales, ya sean gastronómicos, artísticos o vaya usted a saber donde le ha llevado su gran curiosidad, a la que no es ajena la gran biblioteca que posee.

El oficio de periodista no es fácil. Muchas veces oyen a los políticos hablar de “medidas puntuales” y “obras emblemáticas” y a continuación tienen que traducir esto al lenguaje de la calle para que no haya un golpe de estado…

Una pintura

Las nubes adquieren curiosas formas

que dibujan extraños rostros cambiantes.

Desde hace unos días

la línea del horizonte ha dejado de moverse.

Se impone un descanso en nuestras correrías,

es hora de poblar con nuestro pequeño mundo

los grandes espacios desiertos.

Hay otros pobladores del soto

y poco papel para el dibujo.

Caben mundos diferentes en ese espacio.

Por allí corre el aire de las intuiciones

muestras de otras realidades trasplantadas,

testigos de otras ciudades silenciadas…

Allí cabe una gran montaña o un profundo lago.

Cabe otro país y también otra gente.

Y lo que conocemos, allí tiene otra faz.

Cazadores-recolectores, sedentarios…

Es hora de poblar con nuestro pequeño mundo

los grandes espacios desiertos.

La emoción de lo nuevo.

Es hora de proseguir con nuestras correrías.

Los Alpinistas

Es ya tópico referirse a los alpinistas con la expresión “los conquistadores de lo inútil”. Pues es una actividad ésta en que se sublima la acción por la acción, el mero hecho de vencer lo difícil, junto a otros placeres estéticos o de filosofía de vida que supone subir a una gran montaña. Los alpinistas son secuelas de los antiguos caballeros andantes, modernos quijotes que se enfrentan a molinos de viento con forma de montaña.

Reinhold Messner es el alpinista más representativo y popular hoy.  No sólo es por su palmarés deportivo, donde destaca el hecho de ser el primer hombre que ha conquistado los catorce ochomiles y además  con estilo, con ética, también ha escrito veintiocho libros y está escribiendo dieciséis simultáneamente en la actualidad, no todos de alpinismo.

Su estilo de escritura se escapa a la monotonía y reiteración en que caen muchos de los autores del género pues suele referirse a los factores personales que hay detrás de una aventura de éstas. Así mismo es el autor del guión  de la película dirigida por Werner Herzog, El grito de piedra. Parece ser, pues yo no la he visto, que es una historia existencial de ambiente alpinístico que no ha tenido buenas críticas en España salvo alguna excepción. En ésta ocasión no hay que olvidar que los críticos suelen ser gentes de tresillo más inclinados a otros tipos de viajes pero puede que tengan razón y la película no sea gran cosa.

Messner está embarcado en otro tipo de empresas. Como ecologista es uno de los activistas de Mountain Wilderness, una asociación de defensa de las montañas. También trata de demostrar a sus paisanos montañeses que se puede vivir del cultivo de la tierra sin la premisa del turismo con la experimental granja que tiene junto a un castillo medieval que ha rehabilitado.  Aparte de esto desarrolla una intensa actividad como conferenciante  y ha encontrado tiempo de casarse dos veces. Y esto en un hombre que es aún joven. “Creo que tengo mucha energía”, responde al periodista que le pregunta como puede hacer tantas cosas.

Messner, así mismo, ha sabido desmarcarse de la manipulación política de su palmarés. Con motivo de algún homenaje, ante dirigente nacionalista de su valle del Tirol del Sur, ha comentado que lo conseguido no lo ha hecho por su país o nación sino para sí mismo.

El viejo enfrentamiento entre el escalador lumpen y el montañero letrado todavía deja rastros en los ambientes alpinos de éste país. Sino no se entienden las críticas  a las actividades que han llevado a cabo los murcianos hermanos Gallego.

Impresionante es  el número de vías de dificultad abiertas en paredes de casi todos los continentes. Son el grupo más potente en concepción y ejecución en alpinismo que hay en el país. Y sin embargo hacen la integral de los miles de la región de Murcia o de los dosmiles del espinazo de Cazorla.

En su estilo también son destacables los nombres de regusto poético que le ponen a las vías que abren. Su filosofía pues concuerda con la del montañero letrado y contrasta vivamente con los nombres que utiliza el escalador lumpen “puta placa” y cosas por el estilo. Por tanto las críticas recibidas por los hermanos quizás no sean ajenas a ésta diferencia de concepciones.

Es común encontrar en las narraciones de éstas actividades un estilo ampuloso, sobrecargado y grandilocuente. Oígase sino al narrador de Al filo de lo imposible el programa de documentales sobre éstas actividades en nuestra televisión. El intento por hacer comprender al gran público el porqué de éstas quiméricas empresas resulta aquí tópico, reiterativo y a veces hasta irrisorio. Pérez de Tudela fue padre en España de éste tipo de literatura, que llamaba formalista.

De todos modos hace tiempo que dejó de picarme éste gusanillo. Prefiero el término más amplio de excursionismo.

Cultura Material y Areas Culturales

Así se llama un ciclo de tres conferencias impartidas por Jean  Gené Trochet, etnólogo francés con pinta de seminarista, y por cierto casado con una paisana que es especialista en tecnología tradicional en el Museo de Artes y Tradiciones Populares de París. El ciclo ha sido organizado por el C. I. E. Angel Ganivet de la Diputación bajo la batuta de González Alcantud.

El primer día fue consagrado a la descripción del contenido en cuanto a cultura material de dicho museo de París.  Está concebido según las ideas de A. Leroi Gourhan: “la etnología del gesto”, una perspectiva funcionalista. A continuación realiza un croquis histórico sobre referentes, en obras de diverso signo, a las tecnologías tradicionales francesas.

El segundo día ha sido dedicado a los aperos de labranza. A principios de éste milenio  con el auge de la monarquía francesa y del feudalismo se dió  una revolución agraria, apareció un nuevo sistema de unas determinadas características.  Subraya el papel que en esto desempeñó el papel relevante del  caballo y la aparición del arado de vertedera en el Norte – Noreste de Francia, procedente de  zonas germánicas más al este -las raíces racionalistas y tecnológicas germánicas tienen raíces profundas…  -, ligado al cultivo de la avena.

El arado-cama de tipo mediterráneo ha sido utilizado hasta hace poco en Francia. Llegaba como límite norte hasta el Macizo Central y era similar al castellano. En esto se da una coincidencia con los límites de los dialectos occitanos del sur con el francés propiamente dicho del norte. Las coincidencias éstas ponen de manifiesto las conexiones culturales y traen al tapete el concepto de área cultural, discutido y polémico.

También habla de la extensión del carro chillón por el norte de España y el país vasco francés. Las azadas tienen apelativos germánicos en el norte y latinos en el sur. Ambos aluden a concepciones y culturas distintas. Ilustra la economía del gesto desde la óptica funcionalista con la muestra del hallazgo de la hoz  occidental. Gesto opuesto al de la utilización de la guadaña.

El tercer día es el destinado a la vivienda. Comenta las fuertes diferencias entre los sistemas del norte y del sur franceses que se traducen en el tipo de vivienda. En el norte la organización social es más igualitaria, por tanto no se divide la casa, al contrario del sur donde se dividen para ser ocupadas por varias familias. En el norte casi todo se hacía dentro de la vivienda, estando la era dentro de la casa tripartita. En el sur ésta estaba fuera.

Habla de Galicia que señala como la región de Europa con mayor arcaísmo. Visible por ejemplo en la utilización de hórreos que hace mil años dejaron de utilizarse en Francia, para la conservación de las espigas. En Francia al conservarse sólo el grano dejó de hacer falta el hórreo. Señala también las fuertes conexiones galaico-bretonas en cuanto a la vivienda de una sola habitación, en la que cohabitan hombres y animales, separados sólo por unas tablas. En algunas bretonas como en Galicia no hay chimenea.

Continua con la casa vasca y su extensión. El piñón encima de la puerta lo encontramos también por Gascuña si bien las plantas son diferentes.

La casa del noreste francés es muy compleja en cuanto a carpintería, mientras que en el resto interviene más la albañilería.

Acaba señalando que su labor es encontrar las relaciones entre el sistema productivo y la cultura material, las conexiones y que no existen suficientes evidencias o datos como para teorizar sobre el concepto de área cultural.

Otoño Azul

Rojo, amarillo y azul.

Otoño azul.

Trevélez, La Peza y Jéres

Castañas y nueces.

La mujer ofrece melón:

tienen mala follá esos perros.

Rojo, amarillo y azul.

Otoño azul.

Por los altiplanos corren las nubes

y las civilizaciones.

Cuevas habitadas en el farallón:

Baza es una calabaza agujereada.

Cordero y jamón.

Rojo, amarillo y azul.

Otoño azul.

Los guardias civiles hablan de cangrejos

y  los niños lloran y ríen.

Todos cazan en el pueblo.

¿Quieres melón?

Rojo, amarillo y azul.

Otoño azul.

Con un buen palo no te hacen nada,

perros tontos por las cortijadas.

El Tibet libre en la Alpujarra,

vino costa para la invasión:

usted es extranjera o catalana.

Ladran los  ricos melones

en el otoño azul.

Más cultura material: el esparto en el Río de Baza

Hasta no hace mucho en las comarcas de Baza y Huéscar todos los campesinos utilizaban el esparto para hacer ramales con los que confeccionar sogas, esparteñas, cestos…

Se arrancaba el esparto con el recogeor que era instrumento de madera que se hacía uno mismo.  Era un palo al que en un extremo tenía una porra donde se liaba la mata de esparto para arrancarlo y en el otro tenía atada una cuerda que luego se ataba a la muñeca para llevarlo suspendido.

Una vez recogido o comprado se cocía. Esto era echarlo en agua en una balsa o pozo unos 20 días para que se pusiera blando. En el Río de Baza hubo un accidente dramático: un padre y dos o tres hijos murieron al ir a sacar el esparto de un pozo. El primero no subió asfixiado por emanaciones tóxicas y así les sucedió a los otros sucesivamente al bajar en rescate.

Una vez el esparto estaba cocido se picaba golpeándolo con una maza de madera sobre la picaera que solía ser una piedra. En los corrales solía haber un lugar destinado para esto. La maza tenía la forma de una botella y solía ser de madera de carrasca, que es muy dura. A veces no se golpeaba bien y entonces resultaba molesto pues daban calambres en los brazos. Se podía emplear media hora todos los días en picar esparto.

Una vez el esparto estaba listo se hacían con él los ramales: con dos cordeles, con tres sogas o guitas y con cinco pletillas. A veces ésta labor se  hacía en la cuadra iluminado por un candil. El tiempo usual diario que se empleaba en este trabajo era una hora más o menos.

Terra incógnita

Cargas y gastas, tocas y dejas huella:

en los caminos, los seres y las fuentes.

Cúmulos de vida.

El uso pule las aristas,

una palabra en otras bocas:

terra incógnita

Un nombre amasado por varias generaciones:

invisible compañía de voces viajeras

por umbrosas bahías del ayer y lo cotidiano

Cargas y gastas.

Los acentos se acomodan al paisaje

de esas expresiones sin prestigio.

Es un río desbordado de imágenes,

ritmos y sonidos.

Es corriente continua

pero se puede cambiar de tren.

Cúmulos de vida.

Poso de vivencias

en  terra incógnita.

En ciertos países lejanos

resulta barato como alimento.

¡Más ráfagas para las velas de los piratas!

Salazones y melocotones

Los muchachos de la sequía con manos de yeso arrancan el esparto que ha crecido en el mirador y llenan los sacos de trigo y las canastas de fresas. Se lavan las lagañas bajo el aguacero.

En la despensa les hemos dejado un montón de azafrán y les hemos subido sillas al tejado.

Por poniente llegan los hombres pequeños de más allá de las lomas azules, traen salazones y melocotones, como siempre. Habrá algo nuevo para ellos éste año.

Un duelo de canciones para la resolución del litigio. Movilización de la opinión pública. La velada es centelleante, los arpegios se escapan por los rincones. Los cómicos mochilones se tocan la coronilla. Las vecinas se cambian las botas.

Somos gente impresentable y poco recomendable según el centro de investigaciones sociológicas que dirige ahora ese hombre del aparato que se cree imprescindible.

Me gusta esa furgoneta y esa bicicleta. Tienen un buen diseño. Sí ya sé tienes ideas, pero por favor no nos pises demasiado con ellas, bastante tenemos ya con las nuestras. No me arregles mi mundo. Sé flexible. No estamos de rebajas.

Esos objetos podrían decirles algo, pero sólo quieren poseerlos.  Eso le puede pasar a cualquiera. Hay medios de formación de masas. También hay individuos. ¿Qué dice la burocracia?.

Difícil equilibrio entre orden y desorden. Siempre la misma cantinela social. Esos tornillos que satisfechos están. Se acercan los robots. Hay que  llenar el almacén de salazones y melocotones.

Publicado por Ramon Martinez Girón

Hice Magisterio y soy monitor de educación ambiental. Me gusta la montaña, la etnografía, la literatura y el arte.

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