Cuaderno 12

(Invierno del 96)

El negocio de los marranos

Torralba es una vieja aglomeración de cuatro o cinco cortijos en Huéscar con raíces profundas pues por allí se han encontrado restos romanos. Cuando la guerra hubo un experimento de comuna allí.

Pues por allí unos conocidos tienen una explotación de cerdos muy modernizada, con modelo tomado de la zona de Murcia. Las marranas tienen sus cabañas propias donde paren hasta tres veces al año. Están sobre una plataforma, rodeada de un foso. Cuando ésta plataforma se llena de porquería, un riego con agua la transporta al foso. Ellos mismos los capan y las criadillas a la olla.

El negocio éste los dos o tres primeros  años era un sacacuartos, pero ahora resulta rentable, pues están a ocho o diez mil pesetas. El agua se aprovecha al máximo, pues los cerdos impulsan al ir a beber un sistema automático que hace que ésta surja y deja de hacerlo cuando desprenden el hocico del surtidor. Una persona sola con alguna ayuda puede llevar la explotación que es de unos sesenta marranos.

Hay marranas que salen malas y se comen a sus marranillos. Se las descubre pronto y son sacrificadas. Es curioso ver como éstos acuden cada uno a su madre a mamar.

Del cerdo ya se sabe que se aprovecha casi todo, hasta el andar dice el refrán. Algo parecido a los humanos. Rebelión en la granja.

Realismo mágico

No se trata aquí de evocar ésta corriente de literatura latinoamericana, aunque haya de lo que se va a hablar tenga ciertos puntos en común. Hay realismo mágico en Sierra de Segura, Sierra del Aire de Manuel Alquife.

La Oróspeda es un país que me he inventado yo, que abarca esas sierras y otras adyacentes. Aparece claramente éste topónimo en el mapa Regnorum Castellae Novae Andalusiae Granadae Valentiae et Murciae editado en Amsterdam en 1705, cuyo autor es Nicolaum Visser.

Al espinazo montañoso donde nace el río Segura y el Guadalquivir lo llama Pars Montis Orospedae. Este topónimo también lo ha utilizado Barberán. Así que lo de la invención habrá que ponerlo entre comillas. Y Tiene su base histórica y geográfica.

El romanticismo es sabido que gusta evocar ciertas etapas pasadas como la medieval.  La Oróspeda fue meta secreta de los templarios… Viejo país encantado, ¿ha de seguir así o volverse eficaz y productivo?.

¿Qué es mejor la realidad o el sueño? Se ha dicho que el hombre cuando reflexiona es un mendigo y cuando sueña un Dios. Pero si el sueño es profundo te puedes dar un porrazo al lidiar con la realidad. Como en el término medio está la virtud busquemos ese sitio entre la ensoñación quijotesca y la inmediatez práctica.

Una sierra de prodigios, Tanascar, La Sagra, Tiscar, Saltus Tugiense, La Cruz de Caravaca,  un lugar de resonancias míticas. Pero no hay que parapetarse en el pasado pues el futuro no es sólo la muerte. Para no acabar en el limbo.

¿Qué es mejor la realidad o el sueño? Inútil pregunta, la implacable realidad más tar de, más temprano pone límites al sueño.  El paraíso perdido, el jardín encantado… Somos sobre todo pasado, pero los pies bien asentados en el presente que mira al futuro.  Lo importante es mantenerse vivo. Realismo sí, pero mágico.

También en Robles Zaragoza y su libro Cazorla, una mirada hay una reminiscencia de paraíso perdido, como en González Ripoll. En busca del tiempo perdido. Andalucía es la bella durmiente, dice Antonio Gala. A lo mejor es cosa de todo el sur, de todos los sures.

Algunas reflexiones desprendidas de mis paseos

He visitado los lugares más aislados de mi tierra y sus habitantes y en todos los casos he encontrado una hospitalidad, apertura y bondad dignas de ser subrayados. Esto contrasta con lo que he visto en bares de los pueblos colindantes, donde se perciben ambientes más cargados y cerrados y hay más sequedad y desconfianza en la gente.

Recuerdo al matrimonio y el anciano de los Padules y la familia del Cortijo del Hornillo en Güejar. El campesino del valle de Lanjarón. El pastor de Charches y el de las Juntas de Gor. Los habitantes de los Cortijos de la Cueva en la falda sureste de la Sagra y el del bar de S. Clemente en Huéscar. Los pastores de la Saludada o el Nacimiento en Castril. El pastor de Cañada Lamienta y su hijo, la mujer de Miller, los vecinos de los Anchos, de Poyoteyo y del Patronato en Santiago de la Espada. La anciana de las Cañadas de Nerpio.

Encuentro a juzgar por esta experiencia que el mito rusoaniano del buen salvaje tiene su base, aunque también es cierto aquello de que cada cual ve lo que quiere ver y que si hubiera tenido encuentros menos superficiales seguro que hubiera encontrado cosas menos nobles, pero como también está eso de que la primera impresión es la que cuenta pues ahí queda.

Y eso sin recordar los problemas sociales que se acumulan en las grandes ciudades, aunque también es cierto que en ellas hay más apertura hacia las nuevas ideas y el anonimato da una libertad que no existe en ámbitos más rurales donde uno está más sujeto a la opinión pública.

Pero a mi nadie me baja del burro:  en grupos reducidos y en contacto con la madre naturaleza he visto la felicidad en muchos rostros. Una anécdota ilustradora: hay un cortijo en una de las partes más deshabitadas de Sierra Nevada que se llama Cortijo de Vicente el Bueno y cerca una Fuente de los Amigos. Sin querer pecar de ingenuo ahí dejo eso. Jung decía que para un desarrollo óptimo del sí mismo se necesitaban pequeñas comunidades de 20 a 40 personas.

Ha habido una tendencia a considerar que para sobrevivir teníamos que aislarnos de la naturaleza pues ésta no es buena. Sin querer entrar en tan sesudos debates de turismo intelectual, estériles para mi gusto, solo recordar que nosotros mismos somos naturaleza. Conocidos que han tenido trabajos ligados al campo han tenido existencias más largas y quizás con mayor calidad de vida que los que han trabajado en oficinas.

Viajeros extranjeros, románticos o no, ya han subrayado desde el siglo pasado las innatas cualidades positivas del campesino ibérico. Alguno ha calificado en términos de purificación el resultado de alguna estancia en pueblos patrios.

El oficio de pastor, algo denostado, se me antoja propio de gente sencilla y feliz aunque no he utilizado perspectivas etic o emic para verificarlo.

En la ciudad creo que es más fácil ser cínico y descreído. Aunque la cultura cosmopolita facilita en muchos aspectos la convivencia y desvela malentendidos. Ahora bien cualidades como la espontaneidad, la capacidad de asombro, el humor, se  me antojan más del campo. No soy de todos modos un reaccionario degeneracionista pues pienso que la civilización, la ciudad, como ya se ha dicho tiene también sus ventajas.

El grupo americano The Pixies (Los duendes) tienen una canción con un significativo título antievolucionista: Monkey gone to heaven. Por cierto su cantante decía querer dedicarse a la antropología. Uno de los fundadores en antropología de la teoría de los Círculos Culturales, el padre Smidt, es acusado por M. Harris de degeneracionista. No así Boas  con quien tiene puntos en común.

El degeneracionismo es concepto atribuido a De Maitre. Según el cual es en épocas pasadas, de cazadores recolectores, cuando el hombre tenía una mejor comprensión de Dios, confiriendo a este hecho un valor absoluto. Algo pues en la onda de la canción de los Pixies (¡?)

Cuidado con no expresar ciertas intuiciones si no quiere uno ser tildado de antievolucionista reaccionario. Con esa carga, qué difícil vivir. ¿Porqué siempre tenemos que clasificar? Tertium datur.

De nombre desconocido

Enamorarme

y así saber estar contigo

en cualquier parte.

Encontrar mi patria y dueño.

No recordar lo dicho o hecho

cuando miro de cerca

tu porte quieto

Y mezclar los elementos

como raro alquimista,

los tuyos, los míos,

los nuestros…

P.D. A una tal García con una canción de fondo: All I wana fall in love de Robyn Hitchcock

Sobre pedagogía

Una revolucionaria pedagogía: criar a careo zagales en una casa con un corral muy grande. Bueno hablemos en serio sobre este asunto tan importante como es la educación para el futuro de la especie.

Un servidor estudió en un instituto experimental, pero la mentalidad burocrática patria dejó el experimento en dos proyectores de diapositivas y poco más. Cuando hice Magisterio la mentalidad de los profesores salvo alguna honrosa excepción era la del típico funcionario. Había una asignatura que a mí se puso cuesta arriba, era la Organización Escolar, que la daba una profesora de aspecto y mentalidad algo militares.

Las matemáticas fueron mi particular via crucis. Las de primero segundo y tercero eran acumulativas, había que superar las previas para afrontar las otras.  Y las saqué por los pelos, las dos últimas de una tacada.  Y la física y la química tampoco me llevaban al éxtasis precisamente.  El autoengaño además del prestigio conferido a lo científico también venía por la atracción que sentía por el mundo natural, encuadrado en las Ciencias de la Naturaleza, como la biología. Pero qué humanidades había entonces: la lista de los reyes godos y poco más . Supongo que exagero.

El edificio de la Normal tenía un aire evocador. El eje del edificio lo componían dos patios interiores rodeados por galerías acristaladas en cada piso, por las que se accedía a las aulas, dando un ambiente muy luminoso al recinto. Los torreones eran de aspecto particularmente decimonónico con sus escaleras y piso de madera, los grandes ventanales y los tejados a cuatro aguas. Las clases impartidas aquí tenían una rara magia. Aunque  la clase  fuera de matemáticas había  sensación de recogimiento. Allí oí hablar de Pestalozzi, de Freire, de Piaget o de Illich por primera vez.

Uno intuía que detrás de ésta obra como en la del colindante y algo coetáneo Instituto Padre Suárez debía de haber habido gente de talento y anchura de miras. Y es que la arquitectura, el escenario, es algo importante para crear un clima adecuado. Al visitar la Escuela de Artes y Oficios la sensación no es de familiaridad. Me encuentro alienado en ese edificio, lo mismo en el CIE A. Ganivet. Yo no sé si con el bombardeo de productos culturales de la aldea global, la invasión anglosajona, ha hecho que veamos lo de aquí como algo ajeno. O que sólo hay creatividad en unos cuantos focos de metrópolis mundiales y los demás fuéramos agentes pasivos, viviendo una vida que no es la nuestra.

Podemos preguntarnos hasta qué punto no ha perjudicado a nuestra cultura la existencia de otras más potentes, y dinámicas, sobre todo americana, que ha hecho que las cosas pasarán un poco aquí de segundas, ya ocurridas antes en otra parte y por tanto de interés más imitativo que creativo. Qué aire de mausoleo, de tanatorio en salas de exposiciones y centros culturales o es deformación de quien esto escribe.

Hay que reforzar una identidad propia no incompatible con lo global. Traer a primer plano aquellos aspectos más positivos de nuestra tradición, pero también innovar y experimentar. Olvidarse de ése país de burócratas  y de aprenderse las cosas de carretilla que hemos sido. Reforzar en los pupilos la intuición, la imaginación, la creatividad, evitar la simple copia. El sistema educativo según lo he vivido yo hace más hincapié en acumular conocimientos teóricos que en profundizar en el conocimiento propio. Y cultivar lo que cada uno lleva dentro.

Las fiestas, las tertulias, la pintura luminosa de un país de lux… son cosas nuestras  que no hay que abandonar. Como la socarronería, que es una cosa grande también. Tantas son las culturas que han pasado por mi tierra que la gente ya está de vuelta de casi todo y los inventos e innovaciones son poco fiables pues las cosas no cambian, ese relativismo. Tampoco hay que tener reparos para inspirarse en otras realidades y acudir a las luces del norte.  Sí Pestalozzi y los liceos de humanidades libres del norte son un buen referente.

Criar zagales en una casa con corral muy grande… Porque quizás eso es justo lo que me faltó a mi. Vivir  unos años más en un sitio así y de esa forma.

Decadencia de las fiestas paisanas

Las fiestas de S. Antón éste año han decaído, parece ser que ni siquiera ha habido castillos en el paseo, donde siempre se han hecho éstas hogueras. Normalmente cada hermano de S. Antón hacía su castillo y preparaba un lebrillo de cuervo y el remojón de S. Antón en su casa  y allí estaban las puertas abiertas hasta las una de la noche. Siempre se le ha pedido consejo al hermano más anciano que conocía las tradiciones pero los viejos ya o faltan o están mermados.

Se dice que antes la hermandad estaba formada por personas de prestigio, con personalidad destacada, pero hoy según oigo el tener dineros para convidás es un factor importante para el ingreso. El año pasado un aspirante se gastó treinta mil duros en convidás y por un voto no fue aceptado.

La fama de comedores y bebedores parece que provoca susceptibilidades entre los hermanos. Hay una coplilla popular que alude a esto:

Nueve novenas,

nueve comidas,

nueve borracheras

y nueve cagaleras.

Capítulo destacado de la fiesta es el tema de las carretillas especie de petardos corredores, populares en el sureste peninsular que provocan emociones y diversión grandes. Costumbre había de encerrarse todos los hermanos en una habitación y encender cada uno un paquete con las luces apagadas. La experiencia había de ser psicodélica. Algún participante no hermano, no preparado para ésta prueba iniciática hubo de meter la cabeza en unas tinajas, allí presentes. Las anécdotas con las carretillas son innumerables.

También las interesantes fiestas protagonizadas por las cuadrillas de ánimas han decaído. Este año no ha salido la de  S. Clemente, que era la única que lo hacía, después de la desaparición de ésta fiesta en el pueblo a mediados de siglo. Parece ser que murió un componente y el luto se guarda mucho. Se recuerda como último tocaor del guitarrillo en Huéscar a Atilano, instrumento éste típico de estas agrupaciones musicales. Sin embargo éstas fiestas han tomado fuerza por la zona colindante de Los Vélez y Caravaca, merced a sus certámenes de cuadrillas, donde han tomado un significado nuevo de reivindicación identitaria.

En Huéscar lo que ha tomado fuerza, sin embargo, ha sido su Semana Santa que nunca tuvo un papel tan relevante como lo tiene hoy.  La gran difusión por los media regionales de ésta fiesta, sobre todo la sevillana con toda su particular parafernalia estética barroca, ha traído por mimetismo nuevos usos y caracteres, hasta entonces ajenos a la semana de pasión paisana. Y los gastos para tronos y pompas a los que se hace frente con rifas y loterías, son relevantes. Se dice que son dos o tres millones de pesetas lo que mueve la Semana Santa en el pueblo.

Ultimamente,  ha habido riñas y trifurcas entre las distintas cofradías en el desfile de los pasos. “Los santos no tienen que estar muy contentos allá en el cielo”, es una frase oída al respecto. Ya no es sólo el forcejeo entre poblatos y oscenses por las Santas, a las que parece ser que les arrancaron una mano el año pasado. El obispo ha tenido que intervenir para apaciguar las disputas entre algunas cofradías.

Las picaíllas están a la orden del día. Después de una marcha fúnebre, llegan otros bailando el santo o la Virgen como en Sevilla y esto no gusta a los primeros. O la disputa de sacar a un mismo santo varias hermandades. O por la valía de sus respectivas bandas de música. Unos son tradicionalistas, otros intelectuales. Unos copian la de Málaga, otros la de Sevilla. Pero se dice que ha quedado una Semana Santa muy bonita.

La tierra negra

La Bendición de la Tierra es una conocida novela de Hamsun. En ella se narran las visicitudes de un exconvicto como granjero en tierra virgen y  su lucha por la vida. Es la fotografía de unas conductas al margen de definiciones morales al uso. En ella encontramos desdén por la ciudad y los convencionalismos a sociales.

Bonanza es una serie televisiva que invadió nuestros hogares desde la infancia. Aparecen gordos bonachones, padres cabales, felices hermanos en celibato.  La tierra da buenos frutos.

Junto a la tierra transcurre la novela de Faulkner Mientras yo agonizo. Es una novela difícil de leer pero tiene un final que justifica plenamente el esfuerzo. Aquí aparece una atmósfera entre alucinada y naif. Su estilo es llamado surrealismo neutral. Es el otro lado o polo, degeneración en una tierra que ya no es sagrada y en la que la muerte lo preside todo. La escribió su autor sobre una carretilla y dándole al frasco.

A cierta edad ya jode esta manía de las vanguardias por el realismo sucio, aunque el artista saca las flores del mal. Esto sería cuántico, como Nietzsche pues asume la fealdad, oigo.  Buenas y malas hierbas.

Si nos situamos al momento presente, otra visión de la tierra nueva americana aparece en el disco de The Feelyes, The Good Earth, grupo en la onda Velvet con resonancias folk y ritmos machacones.  La voz del cantante es susurrante. Las guitarras tienen espectaculares desarrollos. La Buena Tierra. 

Tierra fértil que da buenas cosechas de trigo y vino y toda clase de frutos.  Verde que te quiero verde. Verdes que hacen crecer los ímpetus o los juncos.  Tierras estresadas en las que por fin llueve. Tiene que llover a cántaros…

Más sobre tierras

Estas lluvias que han caído en el último mes han cambiando el país de una manera radical. Los pantanos rozan el 50 % y muchos han abierto sus compuertas. La tierra por mi zona está emborrachá de agua, se ha vuelto de color negro. Los habitantes suben a las fuentes para ver el agua con energía brotar. Sierra Nevada es lo que siempre ha sido y más…

El arado no limpia bien ciertos terrenos y entonces es necesario cavarlos con azá. Cavar una viña es una cosa que tiene mucho trabajo. Hay una planta en mi tierra que crece en las tierras más malas y secas y que sólo es posible arrancarla bien con una buena azá, a ser posible de 16 libras, es el lastón. Una azá de estas apenas si podía levantarla un zagal. Menear una de éstas grandes era un trabajo muy duro. Cada golpe la introducía 20 o 30 centímentros en la tierra. En le pueblo siempre hubo buenos trabajadores de azá, que la sabían menear bien.

El abuelo Ramón no cogió una azá en su vida. Llamaba al Alcaparra o a los Solas, y les decía que le sembraran esto o lo otro y luego él iba a recoger y limpiar la huerta: pepinos, patatas… Mi padre fue de los primeros en poner conducciones de cemento y compuertas de chapa para el riego. Tenía de riego libre y por turnos. Francisco el de la María trabajaba las nuestras, era hombre sencillo y noble.

En cierta ocasión que pregunté por arados viejos en una aldea, uno de los vecinos con aspecto de atravesao, me soltó: a ti tenía yo que ver manejando uno de esos. Es curioso que después de la guerra los señoritos recobraran sus tierras perdidas, pero eso sí arregladas y limpias de malas hierbas.

Una disputa literaria

Sí aquí en Granada, una ciudad con empaque cultural, han aparecido de nuevo dos bandos. Ya no se trata de moros y cristianos, greñúos y cebolleros, del PP o del PSOE o los hunos y los otros. Esta disputa es más refinada: se trata de los partidarios de la estética de la experiencia y los de la diferencia.

Los primeros serían los oficiales, los triunfadores, mientras que los segundos serían los marginados, los postergados. Los primeros más o menos de izquierdas y los segundos lo contrario. Los de la experiencia según sus adversarios son clónicos pues se repiten así mismos y esto contrasta con la postura cuántica, múltiple y en continua mutación de los primeros, que se inspiran en los descubrimientos físicos de Max Planck. Resulta alentador encontrar en nuestra historia un motivo de disputa tan sofisticado.

Traduciendo a expresiones más prosaicas  se me ocurre que los de la experiencia serían los amigos de la botella de vino y los otros de las probetas. Se ven cosas interesantes en ambas estéticas pero lo problemático es poner límites, levantar fronteras y clasificar, para sacar conclusiones de quienes son los buenos y quien los malos.

¿Quién ganará esta guerra? Se suponen que quienes más aguanten  y cosechen el beneplácito de las mayorías coetáneas y del stablishment. Por ahora los triunfadores de acuerdo con esto serían los de la experiencia y los de la diferencia los que se sienten ninguneados y olvidados.

Quien sabe si a partir de las próximas elecciones no se cambiaran las tornas. Además del talento es sabido que hay otros factores que juegan su papel, la mayor o menor afinidad con el poder político o económico que marcan el rumbo del mainstream. Así puede existir un canon occidental y otro heterodoxo.

Un paralelismo se me ocurre trazar al respecto. Es transportable esta polémica, salvando todas las distancias posibles,  a dos polaridades literarias noruegas: Ibsen y Hamsun. Supongo que los de la experiencia serían partidarios de Ibsen y los de la diferencia de Hamsun. El primero encarnaría las ideas de progreso social, mientras que en el segundo encontraríamos, salvando su descarrío ideológico final, un tipo de literatura individualista y psicológica que es testimonio de una diferente visión del mundo.

Un servidor se encuentra más cerca de este segundo punto de vista, pero ¿como no  puedo ser partidario de una idea de progreso social?. ¿Quien traza las fronteras? Ahora mismo los escritores que más me interesan de España son articulistas: Muñoz Molina, Antonio Gala, y los filósofos catalanes Arguyol y Trías. Ah! los libros de viajes de Julio Llamazares también los valoro.

No sé de ninguno que pertenezca a ninguna corriente literaria, las etiquetas son cosas de los críticos o para vender y ejercer presión para ascender. Como orientación pueden ser útiles, pero sin olvidar la especificidad de cada autor. Las cosas se entienden o no, están en tu onda o no, simplemente.

Sobre la agresividad

Esas pequeñas o grandes banderillas que vamos colocando o recibiendo en nuestra relación con los demás es un proceso de retroalimentación resultante de la lucha por la vida. Everything hurts. La agresividad como algo innato animal es importante saber canalizarla hacia alguna actividad constructiva.

¿Porqué será que en islas como Gran Bretaña o Japón se hallan inventado casi todos los deportes? Es como si la sensación de reclusión insular pusiera límites psicológicos, y esta coacción a esa pulsión expansiva hubiera que canalizarla de alguna manera. El deporte desde ésta perspectiva es una gran invención. Puede que esté evitando muchas guerras.

En la escuela recuerdo que había un clima agresivo. Trifulcas entre compañeros, cocas y tirones de patillas de los maestros. También había juegos con este tipo de ingrediente: adivinar quien te ha dado la torta en varias versiones. Lanzar granos de arroz con las fundas de los bolis, o papelitos con gomas elásticas. Niños maltratados por sus progenitores se convertirán en padres agresores.

España tenía fama de ser país violento. Un futbolista francés de origen español después de un conato agresivo con un contrincante, posteriormente declaró una insólita justificación: me ha salido la vena española. Hoy en día el asunto éste de la ETA parece que no mejora esta imagen.

Respecto a sus causas no hay unanimidad. Mientras que para los etnólogos la agresividad es una condición innata del hombre, los antropólogos opinan que hay características estructurales que la propician. Y aquí se adivina la influencia de la ideología: a grandes rasgos, derecha e izquierda, respectivamente.

¿El hombre condenado a ser lobo para el hombre? No sólo en la naturaleza priva la competición sino también la cooperación. En sociedades muy competitivas la agresividad aumenta, en otras en las que se inculcan otros valores las cosas cambian. Es decir si se valora más lo que se es y no tanto lo que se tiene y las necesidades mínimas están mínimamente cubiertas.

Miscelánea

  • Todos a la cárcel, así se llama la la última película de Berlanga, un inteligente título sin duda para estos extraños tiempos que vivimos. Se barajan nombres: Gurruchaga, Barrionuevo, Vera, González… En otro orden de cosas Los Morancos. ¡Ala!, todos a la cárcel. No termino allí, el protagonista de de la novela de Camus El extranjero? ¿Está seguro cualquiera, que no terminará allí?. Muy cuidadoso habrá que ser tal como está el patio.

Desfilan los reos sobre el carro, para escarnio público. Supongo que debe de haber unas reglas y estas deben ser respetadas para que esto no sea como el Far West. Desafortunados aquellos que no pueden calzarse esos zapatos. Existe la injusticia existe el delito, entrar en mayores honduras es entrar en la selva. ¿Quién será el próximo?

  • Algo sobre etología: comentaba Heidegger el experimento de meter un topo en una madriguera de conejos. Ni que decir hay que éstos en esta circunstancia salen despavoridos. Y el susto es tal que algunos que sean posteriormente enjaulados mueren de la tensión acumulada. Esto tiene concordancia con algunas formas de conducta humana patológica percibibles en varios ismos: Nacionalismo,  racismo y demás.  Supongo que tal filósofo traería tal experimento a colación  de toda a la tramoya de  conflictos étnicos en torno a la gran guerra.  Identidad y diferencia. Pero nosotros somos animales racionales a los que se supone dotados de conciencia.
  • Dos figuras señeras en cuanto a mística española se refiere, son S. Juan de la Cruz y Santa Teresa. Gerald Brenan, un hombre nada conservador y visto por algunos como libertino publicó un libro sobre aquel gran poeta que escribiera estando ya mi casa sosegada. Las fronteras no están tan claras como podría deducirse.

Sobre Sta. Teresa, hace poco algún científico ha apuntado la posibilidad respecto a sus éxtasis de que tuviera ciertas anormalidades cerebrales… Hay un grupo pop de vanguardia inglés que se llama Los éxtasis de Sta. Teresa. Las fronteras no son tan rígidas, de nuevo.  En alguno de sus escritos arremete contra los santos sufridores, que ven la vida como valle de lágrimas.

Por mi tierra hay muchos topónimos referidos a ella, y es que en Caravaca hizo una fundación, si no recuerdo mal.

  • El Bildungsroman germano, es traducible al castellano como novela de formación, de desarrollo o evolución de caracteres. Es de raigambre típica alemana. Parzival ya en el siglo XIII contiene gérmenes de ésta corriente, que continua con Las aventuras de Simplicissimus y obras de Goethe, Novalis, el suizo Gottfried Keller y su Enrique el verde, Rilke, Hamsun, Tomas Mann y Herman Hesse.

En dichas obras suele aparecer una vivencia iniciática mediante la cual un joven verde se convierte en hombre cabal. Es el relato de un proceso de formación artística, humana y espiritual. Mediante la experiencia se llega al conocimiento.  Cantos de inocencia, cantos de experiencia de Blake. Lo que conozco de nuestro país que más se parece a esto quizás sea El Quijote o Los Baroja de Caro Baroja.

  • En la cosmovisión del poeta inglés Blake influyó el neoplatonismo alejandrino. Hay dos protagonistas: Los (imaginación) y Urizen (razón y ley, opresión). Una misión: restablecer la unidad originaria.

Desdicha y soberbia fue la vida de Blake como sólo puede ser la de un místico sin Dios (el crítico R. Mayrata). Cuanto saben los críticos, condenan y absuelven con gran indulgencia. Poseía credos silvestres y estaba algo enfermo del cerebro, dice de él Ruskin. Yo no me alzaré en defender a Blake, pero sí las peripecias en caminos propios.

  • Los Templarios querían registrar y estudiar cada unidad o parte del todo que es el mundo. Se establecieron para ello en lugares estratégicos, en enclaves con alguna característica destacada, ya sean míticas,  étnicas… Gustaban por ello de lugares donde nacieran ríos.

Ordenes militares como la de Santiago heredaron muchas de sus características, creencias y conocimientos. Son típicas en los templos construidos por ellos de tipo hexagonal u octogonal.  Ligados a topónimos albo, blanco…

  • Algunas cosas que joden: Sí hay cosas y gente que te provocan estas sensaciones, que te caen gordos, sin saber muy bien porqué, serán parte de tu sombra, o quizás haya algo de envidia, no es cuestión de calentarse la mollera, supongo que la naturaleza humana es así.

Me jode socarronamente que Los del río se hallan forrado con la copla esa, Macarena. Me jode ver a esas marujas tirándole las bragas a Jesulín de Ubrique tras la faena torera. Pues al cascaborras que soy yo le jode eso, y los programas de Chicho, la manía futbolera, el barroquismo semanasantero, María Teresa Campos y otra gente más, la ETA, el mercado laboral éste, muchos políticos y algunos escritores y periodistras.

  • El otro día salió en el periódico un abogao que ya casi en los cuarenta se ha metío a pastor. Es el intelectual de su familia y está arrejuntao con una alemana, profesora de idiomas.  Se vé que se hartó de bufetes y jurisprudencias y hale, a careo.
  • Muchos se entusiasman con su profesión, su afición, una persona, una geografía, ¿pero con la vida, cuántos son?

Publicado por Ramon Martinez Girón

Hice Magisterio y soy monitor de educación ambiental. Me gusta la montaña, la etnografía, la literatura y el arte.

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