Cuaderno 10

(Primavera del 94)

Sobre arte e identidad

Muchas veces admiramos la consistencia de las obras de ciertos artistas, lo bien que retratan, que representan ciertas épocas y culturas. Se percibe la íntima relación que tienen con un espacio y un tiempo. Ahí tenemos sin ir más lejos a un García Lorca en el que se percibe una fuerte identificación con su territorio natal. Un ejemplo así más lejano sería por ejemplo el músico Wagner.

Cuando el grado de identificación con tu cultura y época es alto ¿tiene más fuerza la posibilidad creativa?. No tiene que ser así, sabemos de valiosas construcciones que tienen un sello contracultural o marginal. Pero ocurre que en los artistas que se advierte una fuerte identificación con una cultura sus obras mismas sirven para explicarla, pues de ella toman sus códigos creativos.

Una persona que se siente bien dentro de un entorno cultural tendrá una mayor seguridad y claridad al manejar las fuentes de elaboración, de inspiración. Personas bien adaptadas a un espacio y tiempo determinado dejan un tipo de arte que en Europa se ha llamado positivo. Este arte aceptado por el entorno social en que ha nacido es el arte triunfador.

Veamos algunas características de la identidad andaluza según los antropólogos, sin bien sabemos de lo difuso del asunto por la complejidad social y territorial del sur ibérico. Algunas características a ése respecto serían el antropocentrismo, la igualdad entre los hombres, el relativismo, el realismo frente al misticismo, pasividad política, radicalismo revolucionario y escasa europeidad.

Repetiremos de nuevo que estamos ante temas escurridizos y relativos pues además las identidades mismas son dinámicas. Por otro lado los antropólogos que dicen esto quizás sean muy del país  y falte algo de distanciamiento.

Se supone que las características antes señaladas no serían las típicas del patrón europeo y la interpretación aquí del modelo cristiano sería bastante peculiar. Sin darles ni mucho menos la razón a los que sostienen una simple conexión con lo árabe es cierto que Andalucía, por lo menos la zona del climax de lo andaluz (la Baja Andalucía) tiene una personalidad muy particular,  muy suya como ya dijera Caro Baroja. La más radicalmente suya de España dijo Ortega.

En arte algún autor ha opuesto el esteticismo y formalismo mediterráneo, en que se trata que la obra atrape por sí sola, como producto bien acabado en sus juegos de formas y colores con el trascendentalismo nórdico, en lo que se intentaría por así decirlo es dejar una huella del alma, de un estado de ánimo. Sería el testimonio de un misterio, aunque también se pueda relacionar con lo estético más propiamente dicho.

En este punto supongo que podrían señalarse como propias de la visión europea, el idealismo, el misticismo, y el panteísmo que no serían propias de la etnicidad andaluz a según lo apuntado antes. Aunque ésta tendencia pueda tener visos de realidad son peligrosas las generalizaciones porque la Iberia meridional como zona de encrucijada y de  mestizaje, de patchwork cultural, se pueden encontrar tendencias diversas que obedecen a una muy particular historia y geografías.

Ahondemos un poco en el rasgo de la escasa europeidad de Andalucía. Quizás podamos atisbar tres estratos sociales en el sur con matices diferenciadores en cuanto a ello: el de la clase dominante, el de los pequeños propietarios y comerciantes y el de los jornaleros y clase obrera.

La europeidad de la clase dominante, señoritos o terratenientes, es más clara evidentemente por causas históricas, aunque ha tendido a adoptar formas más o menos decadentes de dicha cultura, que se pueden desprender de su postura económica explotadora. ¿Ha dado algún producto cultural consistente? Algún referente: el costumbrismo de los Alvarez Quintero o Bruno Portillo de mi tierra.

En el segundo estrato social encontramos una atractiva simbiosis entre lo europeo y mediterráneo, no sabiendo donde empieza una cosa y lo hace la otra. Algún ejemplo de producto cultural: Angel Ganivet.

Y en el tercer estrato, el de los jornaleros, tendría un sello de mediterraneidad con toques orientales (más fuertes en lo gitano específico como es natural) si bien los modelos son europeos. Productos culturales: Carlos Cano, el flamenco.

En Andalucía es percibible pues un mosaico de influencias europeas y mediterráneas en mayor o menor relación. No se pretende aquí hacer una clasificación rígida sino seguir el hilo de unas tendencias que nos traigan una mayor penetración sobre la compleja realidad de esta variada tierra de encrucijada. En Lorca encontramos estas tres tendencias lo que nos habla de su apertura y permeabilidad sociocultural.

Mayor acercamiento conseguiremos superponiendo la heterogeneidad de las distintas áreas: oriental y occidental y las comarcas que las componen con sus propias improntas históricas. Caro Baroja ya comentaba que en zonas serranas y norteñas es donde estarían más asentadas las tradiciones europeas y viceversa al sur.

No se trata de calentarse el tarro con esencialismos vanos sino como dice el antropólogo Fernández Mcclintock de buscar las claves de la EXPRESIVIDAD. Esto hoy se puede hacer sabiendo aunar diversas influencias desde que somos aldea global. Es decir mediante el concepto de coevolución. El componente histórico y de raíz es básico a éste respecto pues en gran medida somos pasado, pero estando en el presente y mirando al futuro.

Hilario en trance

Bueno ya está aquí de nuevo aquél que le llama a las cosas por su nombre, así que quien tenga motivos para ello que tiemble. Conecto la emisión que viene de mis entrañas y pongo a punto mi tubo de escape pues presiento una nueva erupción. Cual pozo artesiano un torrente de ideas imágenes, ritmos, olores y sabores luchan por abrirse paso. Agazapaos, protegeos, si en algo estimáis vuestra vida pues mucho me temo que al expulsar este flujo indomable pocos lograréis seguir mirando a vuestros semejantes a la cara.

Para empezar tengo unos antojos, quiero un paquete de chicles de limón, pipas con sal y un vaso de gaseosa. Gracias, ya veo que sois solícitos. Tú, desdichado quítate de ahí para que me dé el sol. Bien, si os calláis podrá empezar la función, gente descreída, vana y superflua. ¿Quién se ha reído?. Pobre cínico, esa mueca te delata, eres un ser vacío. Bien esto se parece mucho a una sesión de buen flamenco, ¿acaso no lo percibís?. Veo dibujada la expectación en vuestras caras y es que hoy va a ser un gran día, plantéatelo así. Tú el de las gafas si dejas de moverte, podrás dejar de interferir ésta emisión, facilitando mi concentración.

Bueno, para empezar he de decir algo radical. Sólo el 20% de los españoles se lava las manos antes de las comidas. El 13% usan palillos de dientes y sólo el 60% se los lavan y eso por no hablar de cosas más privadas, lo ha dicho el Telediario y Karlos Arguiñano, somos los más guarros de Europa. Gritad todos: ¡vergüenza!. Más alto que no se oye, coño. Los servicios de los bares y restaurantes del país están que dan asco. Venga, gritad de nuevo. Bueno tú cállate ya, que no es para tanto, no hay que pasarse. Que ya está bien, ¡que te calles!. Y esto es tan sólo un preliminar preparaos para lo que viene.

El ministro de economía, el bartolo ese, no nos asegura que tengamos todos pensiones y que sólo la tendrán algunos, entre ellos él mismo, gracias a su constancia y fe en el trabajo y la receptividad que tiene para con las inquietudes de la barriga propia. Yo no puedo vivir pensando en que me falte mi pensión al alcanzar el estío de mi vida. Ha sido un golpe bajo sin duda, que no creo merecer pues méritos no me faltan y aunque a veces haya sido algo desleal, vanidoso, un pelín mezquino y pendenciero, siempre he tratado que mis actos estuvieran en consonancia con mis no vulgares pensamientos.

Y ahora yo proclamo y reclamo mi futura paga, pues todos hemos de tener nuestra paga, si bien no estoy del todo seguro que tenga que ser la misma, pues acaso son comparables los anhelos y sufrimientos de unos con las aspiraciones, ambiciones y desvelos de otros. ¿O es que sabe lo mismo la salchicha de paquetillo que la que se hace casera? Esta referencia me da pie a entrar en temas más jugosos: mis preferencias gastronómicas. Me gusta que las papas a lo pobre salgan calaíllas y bien hechas. Podéis seguid tirándome huevos y tomates pero no lograréis quitadme esta idea de la cabeza.

Bien después de éste pequeño refrigerio, proseguiré con cosas importantes y nada frívolas. Por favor un poquito de silencio de nuevo para facilitar la captación. Ocho revistas hay en España ahora que hablan del Más Allá y ninguna convincente para hablar del Más Acá. El actual momento de choque tecnológico, de cambio y confusión lo resuelve el paisano de la más rancia manera, la mágica.

Otra cosa, si Antoñita la Fantástica y el conde chori ese italiano se separan o se arrejuntan es algo que me tiene quitado el sueño. Ruego a los reporteros que tienen tan digna manera de ganarse la vida, nos indiquen de una vez por todas, mediante fotografías tomadas de forma sigilosa y furtiva, si sus roces son cariñosos o agresivos. Esto me ha quitado algo el aliento. Comeré unas pipas y beberé un poco de gaseosa. Pero no sigan marchándose por favor, pues todavía hay balas en mi cartuchera, todavía fábulas por desentrañar, todavía corriente por fluir.

¡Forza Italia!. Veo de nuevo reflejada la expectación en vuestras caras. Es hueso éste duro de roer el del vecino latino hermano. Berlusconi, Finni, Bossi y el Comendatore Torriani viven en un país chati. Un Berlusconi tan histriónico como Mussolini. ¡Si Leonardo y Miguel Angel levantaran la cabeza!. Pues nada, las Mama Chicho al poder. Después de todo no parece tan mala idea, más finas y delicadas parecen que la Chocholina ésa.

Bien, éste impulso positivo en nada nihilista, ésta medicina humorística, está ya en su atardecer, así que más vale concluir cuando todavía aliento que castigar al personal con cosas que ya no tienen fermento.

Un día cualquiera

Es bonito pasear bajo tenues rayos de sol, sintiendo como el aire reseca las gotas de sudor mientras caminas y miras a la gente y su ajetreado trasiego. De vez en cuando aparece algún rostro expresivo que te dice algo. Son de muchachas la mayoría de veces, unas guapas  o con garbo, otras con un no se qué. Te sientas en un banco y te dejas atrapar por algo potencialmente interesante.

Se sienta un hombre mayor a mi lado. Delante nuestra una anciana sale de un taxi y es ayudada por otra gente, todos en traje de gala, a sentarse en su silla de ruedas.  Se dirigen a la iglesia contigua donde va a celebrarse una boda. ¡No duran las misas!, exclama el hombre.  Será el cura viejo, añado. Sí. Mira ahí está el novio, señala.

Una mujer extranjera de mediana edad se sienta en un extremo del banco, tiene aire distraído. No tiene usted acento de ser por aquí, le digo al hombre. No, soy de un pueblo de Salamanca. Hace poco se ha muerto un hijo mío y me ha dejado desarbolado, me contesta. ¿Era el único?, le pregunto. No, tengo otros tres y están unos bien colocados y alguno haciendo oposiciones.

El hombre de tez cetrina, lleva boina y es menudo de cuerpo. Tiene esa llaneza en el trato tan castellana. Se levanta y pasea un poco. La mujer extranjera se corre y se sienta junto a mi. Ya en los cuarenta tiene aspecto algo desaliñado. Vuelve el hombre y se sienta en un extremo del banco, quedando la mujer en el centro.

Qué bien han dejado la calle ésa desde que han remozado las fachadas, señalo la Acera del Darro. Sí, mira ahí está el cámara de la boda, me responde el vejo que tiene ojos sufridos. La misteriosa mujer permanece sentada allí con aire incólume. Sigue llegando gente bien trajeada a la puerta de la iglesia.

Por el acento enseguida se conoce al forastero, ¿eh?, le comento al hombre. Sí, aquí encuentro a algunos a los que no se les entiende apenas lo que dicen, me responde el castellano.  De pronto, me levanto y suelto un hasta luego. La extraña mujer queda allí sentada con el mismo aire hermético.

Sobre orden y desorden

Se observa que hoy dominan en aquello que llamamos vida pública como es de ley, hombres ordenados. Es un tipo de sociedad que tal como está organizada aquel que encuentra un tipo de estrategia que mejor se acomode a su bien propio, el individuo geómetra que es capaz de compaginar sus necesidades vitales con las de la sociedad como si una cosa fuese será el que triunfe. Da lo mismo que confunda, de manera más o menos inconsciente, por simple adaptación, lo que es la sociedad con lo que es él mismo.

Este tipo de persona siempre encuentra una coartada, una explicación que da razón a su forma de estar en el mundo. Los prototipos más evidentes de éstos tipos son el empresario y el político. Son los pilares de nuestra sociedad. En ellos el viejo instinto para la supervivencia mediante la agresividad para la procreación, encuentra sus más altas cimas.

En realidad no les importa lo más mínimo la diversidad del mundo pues todo lo ven bajo su particular prisma unitario, que se acomoda a su propio interés. Estos son los que parten y reparten el bacalao y como bien se sabe el bacalao es un bien bastante primario una necesidad vital bastante prosaica.

Los sujetos con una mente muy ordenada, los cuerdos a la máxima potencia que pisan fuerte en el suelo, suelen estar muy seguros de lo que hacen, de lo que dicen y uno presiente que así no pueden ser buenos. Existe una extraña regla de tres, a mayor inconsciencia mayor seguridad y menor sentimiento de culpabilidad. A pesar del poder que acumulan esos estamentos, ¿existe en ellos el sentimiento de culpabilidad?.

Si la gente desordenada comete algún daño a la sociedad pronto lo pagan. Ahora bien si esta sociedad organizada tan ordenadamente, causa algún daño a éstos ¿quien paga eso?. En éste mundo de ordenadores, medios de comunicación ordenadores, por donde campa el Gran Hermano como el Alicia en el país de las maravillas, la persona singular, el individuo sutil que no es geómetra ha de defenderse de algún modo, sufre continuas interferencias.

Muchos equivocadamente entran en sectas que son aún más ordenadoras y por tanto terminan destruyéndolos. Es pues una mala solución. Ahí tenemos al artista con talento que entra en la secta del éxito. El aparato termina devorándolo. No hay que ser ingenuo. Por ahí desperdigados por los rincones, pobres pero libres, estarán mejor. Que el común ve la existencia como un trámite, un sitio donde pegar las pólizas, allá ellos. Así es como se ha progresado técnica y económicamente.

Quizás sea conveniente para compensar en lo posible los no pocos entuertos que nos envuelven fundar nuevas órdenes de caballerías, con una pequeña matización. En el viejo mundo desordenado se fundaban órdenes, es éste nuevo mundo tan ordenado quizás sea más lícito fundar desórdenes de caballerías. Nuevas armas pueden sustituir a las anteriores, el lápiz a la espada, la dispersión al escuadrón. Estas gentes serán no obstante reguladores antropológicos, trabajadores del sistema, aunque les pese.

Los medios de información, directores de periódicos, los más al día como ellos creen, no se cuescan, no se enteran, no las ven venir. Ante los nuevos tiempos da pena que sigan con los mismos puntos de vista y los mismos temas de conversación políticos. El tema hoy, y esto no lo captan, no es político, por llamarlo de algún modo es espiritual. Hoy se está dando una revolución de éste tipo.

Un sistema tan bien estructurado como éste, Un mundo perfecto como diría K. Gibran,  necesita de vez en cuando de un poco de desorden del que se dice es la sal  de la vida. Coge al artista maldito de turno, tiene una relación poco equitativa con él por lo que éste termina siendo digerido. Después se dice que fue un estúpido y vamos a por otro corderito. Es demasiada desproporción, un solo hombre no puede devolver el equilibrio al mundo. Orden y desorden, se buscan.

Hilario y la corrupción

Cuanta hipocresía, cuan fariseísmo, no poco maniqueísmo, si corruptos somos todos. Ay, de esos santos inmaculados que se vanaglorian de ellos mismos. Dios nos libre de ellos. Si la vida es corrosión, erosión y corrupción y los virtuosos mueren jóvenes cuando no hostiados son. Ay, de aquellos que por honrados siempre flotan, como aquello innombrable. Tan atados los cabos sin ningún menoscabo, tan astutos y prolijos que no se les conoce ningún vicio. Cuatro filas los protegen pues ellos son el cogollo y el meollo. Caen filas sujetos e individuos, más ninguna manzana podrida ha de contaminar el impecable canasto

El presidente que mueve los entresijos, tejemanejes y herejes ha encontrado un punto de vista perfecto para el país y para él mismo. Mas de vez en cuando han de caerlas cabezas de aquellos más tontos, más deshinbidos a quienes puede vérseles en calzoncillos. Otros mucho se cuidan de ajustarse bien el sombrero, de entonar con esmero. Oh, cuán orgullosos están de sí mismos  y qué estúpidos  ven al resto de sus congéneres, más y esto es lo que a mí me duele, el disco no se les ralla y como quiera que el estribillo es ya de sobra conocido uno empieza a sospechar que no son hombres multiformes, cambiantes, versátiles u orgánicos sino que son postes de madera. Un poste de madera es un poste de madera, hasta que la madera se pudre pues carece de savia regeneradora.

¿Qué hacer con los corruptos más tontos que en sus pequeñas tretas para seguir en la brecha se les va un poco la mano? Es muy posible que en realidad no sean conscientes de su delito, pues todos sabemos lo grande que es nuestro poder de autoengaño cuando del beneficio propio se trata. Creo que la solución es sacarlos en calzoncillos, que nos enseñen sus interioridades, que pasen por la máquina de la verdura ésa. Que sean examinados por sesudos psi, para ver si se ponen de acuerdo sobre sus estructuras cognitivas. Que les saquen una copla Los del Río, que una chirigota de Cádiz hable de ellos, que los comparen con la gente de Lepe.. . Creo que esas penas son suficientes.

La amistad y el amor

Creo que he tenido cinco o seis amigos verdaderos, gente con la que he encontrado extraña sintonía, principalmente entre los 12 y 16 años, amistades que no conservo, aunque sí en la memoria, gente con la que por poner un ejemplo podía haber formado un grupo de pop.

Recuerdo en especial por esto a Daniel Polaino de Baza, un muchacho inteligente y melancólico, que tenía mucho éxito entre las tías pues era guaperas. Tocaba el bajo en un grupo. Era algo extraño también.

Recuerdo a Julio Alfredo Egea de Chirivel, hijo del conocido poeta de aquella tierra, era a sus 12 o 13 años un niño prodigio en temas culturales. De mí decía que era ameno. Manteníamos curiosas conversaciones los 15 minutos que duraba nuestro regreso del cole.

También recuerdo en especial a los hermanos Navarro de Caniles, Emiliano, Gregorio y Pepe. Las visicitudes turbulentas de la adolescencia y su onda religiosa ortodoxa creo que fué lo que nos terminó separando. También recuerdo en especial a sus primos Francis y Jose. El primero era un rubio de Olula del Río ocurrente y divertido y el segundo de Baza tenía una curiosa afición por las palomas.

Antonio Esteban era un muchacho granadino del barrio del Realejo que con 16 años ya curraba arreglando chismes. Teníamos una rara afinidad. Después de la adolescencia sólo recuerdo fuera de ámbitos familiares a Aparicio ya haciendo Magisterio de Fiñana (Almería).

Este se salía del prototipo de estudiante de magisterio (es decir el típico cateto acrítico) era inteligente y profundo. Tenía problemas económicos. Por éstos problemas la chica con la que vivía había tenido que abortar. Había sido emigrante en Sant Boi donde trabajó en un bar y donde cayó en el alcoholismo. Diversos factores como el trabajo por abrirse paso en la vida fueron dejando atrás a toda ésta gente que yo recuerdo en especial. También memorizo a algunos otros.

Con Eugenio Noguerol tuve una relación más constante y duradera. Y conocí a su familia bien, pues visitaba su casa de forma asidua. Aquello era un caos, era una estirpe bastante anárquica de origen alpujarreño. Eugenio era un tipo divertido y simpático pero tenía una vena algo distraída. No hubo entendimiento profundo.

Respecto a chicas, he encontrado un extraño dificultad en relacionarme íntimamente con ellas. Es como si sí hubiera atracción física pero no psicológica y cuando alguna me ha enamorado ha sido de forma sublimada, sin atreverme a acercarme demasiado. Han sido tres 0 cuatro, la primera vez con siete u ocho años. También con un par de compañeras de Magisterio ha habido algo.

Una de las cuales fue descubierta en el recuerdo no en el momento, la otra fue la que mayor atracción me produjo, era silenciosa y enigmática, no hablé mucho con ella, era guapa y supongo que yo tan inseguro como estaba en esa época, no confiaba mucho en mis posibilidades. La otra en el recuerdo se me ha revelado con fuerza más intensa, era de Madrid y también tenía misterio. Era risueña.

Ahora recuerdo esa canción de amor-odio que es The one I love. Aquello que se dejó atrás sea verdad o ilusión. Pero siempre los problemas que te impiden ver el bosque. Recuerdo también con agrado a una compañera de Magisterio que era de Salamanca. Es curioso que hasta ahora los amigos hayan sido de más allá del Puerto de la Mora. Y las atracciones femeninas de Madrid para arriba. Lo mío es de geografía.

Recapitulación

Caes a veces en ciertos tonos moralistas, algo sobrecargados o pedantescos. Te repites en tus fobias (la tienes tomada con los políticos). Si bien en muchos de ellos dejas que hable tu instinto que como sabemos es humano-animal-agresivo. Hay que evitar el victimismo o el buscar el regodeo de la posible derrota. Sálvate de quejas del tipo cómo-se-malogra-un-genio-gracias-a-que-vive-en-un-país-de-imbéciles ya tan manido que es cosa siempre discutible y parece más bien una capullada así formulada.

La búsqueda de un camino vital que no sea nihilista ha de proseguir con perspectivas nuevas. Las cosas no por mucho repetirlas no son más ciertas. Hay que olvidarse de los peligrosos países ideales y poner más los pies en el suelo. Déjate ya de eso de la búsqueda del eslabón perdido, no vayas así a perder la silla. E menestel que se investigue eso, porqué la comía e tan pringosa. Sí el humor es cosa buena. Te han pasado cosas paradójicas, curiosas, grotescas, tragicómicas, originales, yo que sé… (creo que soy un pelín raro). Y uno que trata de ser positivo ha visto cosas bellas últimamente en el arte y en otros ámbitos.

Ahora eso sí creo que hay que seguir desconfiando de aquellos que hablan de manera rotunda. La duda no es mala consejera. No soy un hombre de sólidos principios, como presumen algunos. Tampoco uno de éstos que dicen que todo es relativo (que todo depende del color del cristal con que se mira) creo que un punto de vista personal, individual es necesario, choque o no con lo mayoritario.

Tampoco me gusta caer en lo puramente testimonial, en el ombliguismo, hay que volcarse hacia fuera. El problema es encontrar interlocutores válidos, medias naranjas que estén en semejante longitud de onda, cosa que hasta ahora ha sido poco fructuosa, salvo en ciertos ámbitos más próximos familiares.

Sí está bien lo de las señas de identidad, está bien encontrar belleza, hablar de pasiones, idealizar, dejarse llevar por las ilusiones, el amor, lo irracional, pero si el listón se pone demasiado alto ¿en qué queda todo?. Hay veces que me odio por ésta tendencia a sublimar y polarizar las cosas que tengo. Engañarse está bien hasta cierto punto, pues la realidad puede ser inhóspita, pero sin pasarse. Creo que a pesar de todo no soy un gilipollas. Pero a veces cuesta entrar en la realidad y encontrar sintonía en los diálogos y entonces existe la tentación de inventarse mundos a tu medida.

El otro día tuve un sueño. Estaba en Suiza y un emigrante español me dijo podía trabajar allí por 40.000 pesetas al mes. El trabajo era ir con una bicicleta tomando notas sobre las medidas meteorológicas que señalaran los  aparatos colocados en diferentes partes de la finca. Me pareció muy atrayente, pero algo me arrastró a España, una responsabilidad. A la vuelta, vi que había muchos españoles integrados en Suiza, monjas y maestros en escuelas con puertas abiertas. También entré en un bar suizo reservado para gente de ideología nazi, racista. Yo me sentía, así lo creo, atraído por el hecho de pasar desapercibido, de parecer un suizo más, pero creo que alguien me echó la vista y me largó de allí.

Lo conecto con otro que tuve también hace poco en el que entré en un complejo recreativo de gente rica, en un bar lujoso en el que los caballeros vestidos de payasos, con cuerdas elásticas alcanzaban rápidamente las diferentes bebidas. Allí estaba el hijo rubio de un señorito de mi pueblo, con el que yo jugaba de pequeño (que me ponía una cuerda en el cuello como si yo fuera su caballo y yo aceptaba ese juego). Y en el sueño aparece él en ese casino tan especial.

Lo que subyace en común de los dos sueños tiene rasgos sociológicos. La familia mía sin pertenecer a la clase de los señoritos. Mis tíos se codeaban con ellos ya que antepasados eran una especie de mayorales. Supongo que en mi subconsciente hay cierta idealización de llegar al jardín del norte celestial, donde pueblan unas santas en la sierra verde y donde habitan señoritos (barones) rubios y yo pertenezco a esa élite. No hay que olvidar el arquetipo inscrito en nuestro subconsciente por los poderes:  señorío e iglesia. Y las santas eran rubias y se resistieron a ser forzadas por los sucios moros, todo tan polarizador, tan castrante.

Huéscar es tan esquizoide, 2 vertientes hidrográficas, 2 santas, cristianos y moriscos, señoritos y campesinos, secuoyas y esparto, bosque y desierto, norte y sur, casa y cueva. Un pueblo donde se acentúan las oposiciones?

Miscelánea

  • ¡Qué halo de luz, qué deslumbramiento!. Sí leyendo El lobo estepario de H. Hesse. Qué perspectiva tan atrayente, sin duda no escrita para todos, como él advierte. Qué soltura y talento para plasmar finas intuiciones,  duras enseñanzas que puedan serles útiles a un tipo de sujeto, que él parece conocer bien.

Para mí, las palabras más elevadas de la humanidad son las que señalan ésta duplicidad con signos mágicos, aquellas sentencias y comparaciones, pocas y misteriosas que señalan las grandes contradicciones del mundo como necesidad e ilusión a la vez.

Esto escribe en Mi credo en el capítulo Sobre la unidad. Este problema también aparece en su disección Tractat del lobo estepario. Desde otra perspectiva el antropólogo Ortiz-Osés habla de este concepto en Las claves simbólicas de la cultura. A lo largo de la obra el autor intenta vencer éste dualismo y unir las divisiones que nos oprimen.

Esta problemática subyace también en los artículos etnográficos que escribí intuitivamente y que ahora se me revelan más claros y objetivos. Ha sido en plena Semana de Pasión. Los resortes de los mecanismos inconscientes son sorprendentes. Ahora sé mejor lo que quería decir.

  • No sé bien porqué existe esa fascinación por parte de quien escribe esto de mirar los mapas y comprobar los frutos que han dado. Es como si tuviera la intuición o la certeza que en el mapa está escrita la psicología de los habitantes de la zona. Las redes hidrológicas son similares a las terminaciones nerviosas, son como tejidos orgánicos irregulares y sinuosos.

Puede que sea un espejo engañoso, esta interiorización de lo visualizado pero cierto determinismo geográfico es obvio que existe, las parejas montaña-llano, pueblo-ciudad, lo mismo que otros cien factores más influyen en la psicología de sus habitantes.

Una muestra: la Selva Negra germánica. Se ve que habría que llamarla más bien la selva luminosa, pues de por allí son hijos Hesse, Heidegger y Jung. Pareciera que las ideas también echan raíces en la tierra, en la exhuberancia selvática.

  • Huxley el visionario, se adentró en el lado oscuro de la utopía. Levantó actas.
  • Los habladores con retórica despersonalizada, desprovistos del yo, maquinizados, que dicen: hay que decir… ¿Es eso banal? No, es combativo. Como charlatanes de feria, vendiendo pañuelos automatic for de people.   
  • Una persona ha comentado de un trabajo que es frívolo y dogmático. ¿Ambas cosas a la vez pueden ser?. A mi juicio muy bien sistematizado he escuchado a alguien. Los poetas son boys scouts ligeramente maricones, también he oído. Todos a la cárcel como Berlanga digo.
  • Removiendo el paquete, explorando el ambiente, observando reacciones.

Sujeta lo que digo

para que no se escape

y luego no lo encuentre

y tu corazón corra

y el mío se desboque

Dos discos

  • Hot Boxing de Maganapop. Linda Hooper, gordita y con colores, como con frío, sanguínea, es la cantante. Shanon otra componente tiene un aspecto interesante. Un tema del disco A piece of cake, parece una coña de la América light. Texas buen tema ¿Woman is the futur?. Buen disco, suave y áspero al mismo tiempo.
  • The Blurred Crusade de The Church. La cruzada borrosa es buen folk-rock que tiene alguna gema impagable. Steve Kilbey, el cantante y compositor es también poeta. Ha escrito un libro que se llama Enterrado y compuesto un disco que se llama Desenterrado.

Más referentes

  • Las épica de los Rodrigo Manrique y su hijo Jorge, el poeta no deberían caer en saco roto. Un toque europeo cronólógico las revitalizaciones anabaptistas de Munzer y luego el primer expresionismo germano. Esto es lo indio, lo exótico de Europa (Munch, Hamsun). No lo civilizado decadente, aunque en un momento dado se den la mano. Bajando más al sur Ganivet y un poco más Abd-el-Krim que es expresionista (¡?), como cierto after-punk anglo los indios norteamericanos, los masai y los bereberes en general. También el folk rock americano y Rauchemberg, la épica de viaje escandinava que es fantástica, junto a ese trío de innombrables que son El Quijote, Cyrano y Simplicissimus. ¡¡Vaya pipirrana!!. Corro, corro, corro, corro…

Algunos conceptos pertinentes

  • Eco-art: El artista no es tomado muy en serio. Es un desplazamiento de la mirada, de la interioridad a la actividad. Es una purga entre corazón y cabeza. Acción social, crítica social. El hombre como ente orgánico, replantea su relación con el medio ambiente. Chamanismo: sacerdocio libre, se busca el religamiento con la naturaleza mediante la unión mística. Se plantean los problemas de manera global. Mecánica de fluidos: civilización basada en matemáticas, resultado todo cayendo a pedazos. Fundamentalismo como fórmula matemática. Primitivo  arte popular: Howard Finster es el chamán de Athens. El valor de lo irracional. El postmodernismo solo acude al valor de lo analítico, las emociones quedan intocadas. El espíritu sutil y el geómetra. Totalmente fuera de la realidad del país me parecen el gran grueso de los opinadores profesionales.

Sacar unas oposiciones, robar un banco, emigrar al Canadá…

Publicado por Ramon Martinez Girón

Hice Magisterio y soy monitor de educación ambiental. Me gusta la montaña, la etnografía, la literatura y el arte.

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